sábado, 21 de mayo de 2011

Otra forma de entender el voto responsable

No voy a pedir voto, ni a aconsejarlo. No voy a pronunciarme sobre la iniciativa No Les Votes, ni a favor ni en contra. Ni siquiera voy a hablar del "Movimiento 15-M"... todavía, aunque este es un tema que pienso recuperar  y con fuerza pasadas las elecciones. Simplemente voy a seguir la línea que he venido trazando en mis últimos artículos y voy a pedir a todo votante que asuma la responsabilidad de sus actos, que se moje, que sea consciente de que su acto conlleva consecuencias que deben ser asumidas. En resumen, que cuando vayas a votar mañana, te repitas lo siguiente:
Aunque este pueda parecer un pequeño gesto, con mi voto estoy autorizando a un grupo de personas a representarme. Si tales personas adquieren el poder suficiente para tomar decisiones, seré yo quien les habrá otorgado tal poder. Por tanto, toda buena acción será gracias a mí, y toda mala acción será culpa mía.
Así pues, votad a quien queráis y basándoos en los argumentos que gustéis, pero asumid la responsabilidad de todo lo que pase a continuación. Creedme, valdrá la pena.

sábado, 14 de mayo de 2011

El circo de los horrores

Esta es una reflexión sobra la ética, la moral y la humanidad y de como estas parecen evolucionar (o más bien devolucionar) con el paso del tiempo. Pensemos en el circo. Solíamos tener animales en el circo, no muy bien tratados, no sanos, no limpios. Les hacíamos aprender trucos prácticamente a base de tortura, darles palos hasta que lo hicieran bien. Latigazo al tigre o al león, fusta para el caballo. Pero esto no era ético, y protectoras de animales de todo tipo se quejaron para que se pusiera término a semejante falta de humanidad. Progresivamente el trato animal en circos fue mejorando o incluso desapareciendo, naciendo iniciativas como El Circo del Sol cuyo principal atractivo inicial era "un circo sin animales".

Un efecto similar hemos ido teniendo en parques zoológicos. Tradicionalmente cazábamos animales salvajes, los metíamos en una jaula y los exponíamos al público alimentándonos con pienso y abandonándolos a las inclemencias del tiempo. Y con eso estábamos contentos... hasta que empezamos a hablar de humanizar los parques zoológicos. Jaulas más grandes, trato más justo. Y creamos parques de grandes espacios donde los animales tenían libertad de movimiento, parques como el de Cabárceno en Santander o el Bioparc en Valencia, parques donde ya no hablamos de cautividad, sino de semicautividad y de recreación del entorno de origen.

Pero, ah, aquí radica el cinismo de nuestra moral. Afirmamos que el trato vejatorio a animales es cruel porque, dada nuestra evidente superioridad como humanos que somos, no es justo que abusemos de ellos pues no tienen la oportunidad de defenderse en igualdad de condiciones. Ahora bien, cuando dejamos de "abusar" de los inferiores animales dejamos de tener un espejo en el que vernos, ergo, nuestra superioridad deja de ser evidente, y precisamos de otro grupo de seres inferiores con el que compararnos. Así que metemos a una serie de individuos en una casa y echamos la llave al mar, lavando nuestra conciencia diciéndonos que "ellos entraron libremente". Llenamos la casa de cámaras para no perdernos detalle, lo llamamos Gran Hermano, la vida en directo, y ya tenemos otro circo donde mirar a criaturas inferiores para nuestro regocijo.

La fórmula funciona, nos encanta. Y surgen los hijos bastardos: El Bus, Operación Triunfo, Escuela de Actores, Cita x Cita, Generación NINI, Hijos de Papá... Toda excusa es buena, todo argumento vale para engendrar un nuevo freak show ante el que sentirnos mejores personas. Los miramos por encima del hombro, los juzgamos, debatimos en el bar o incluso en tertulias televisadas si debieron hacer o decir esto o aquello. ¿Hasta qué punto? ¿Tiene límite esto? Puede que sí, y puede que estemos a punto de alcanzarlo: el canal 4 de la televisión británica acaba de anunciar un nuevo reality donde los participantes consumirán diversas drogas duras, desde cocaína o éxtasis hasta LSD, y los telespectadores tendrán la oportunidad de ver los efectos que tales sustancias provocan. Porque emborrachar a un oso y plantarlo en la arena para entretenimiento circense es indigno e inmoral, pero meterse hasta las cejas de anfetaminas y emitir a millones de espectadores es solo un experimento sociológico, ¿verdad?

No sé yo, tal vez éramos más humanos cuando azotábamos a una foca por no sujetar con la nariz una pelota de playa. Al menos en aquel entonces un animal era un animal y una persona una persona, ahora parece que ya no tenemos tan clara la distinción.

lunes, 9 de mayo de 2011

Frases de Número Uno

He aqui una recopilación de frases que dijo Rafa Nadal al término de la final del Masters de Madrid que perdió frente a Djokovik (08/05/2011). Pocas, pero intensas y de las que creo que se pueden extraer conclusiones muy positivas para nuestra actuación en el ámbito personal o profesional:

Es un palo psicológico perder tres finales seguidas, claro que sí, no nos engañemos, pero en la vida y en una carrera hay momentos bajos y altos. El mío no es bajo, el de él es altísimo.
Cuando el que está en frente es mejor que tú, se le da la mano, y al siguiente torneo.
No creo que las cosas cambien por sí solas, las tienes que hacer cambiar y yo voy a hacer lo posible por cambiar.
Fue más dura la derrota de Miami que la de hoy, porque estuve más cerca de ganar y terminé destruido físicamente y hoy no.
Para ver qué se puede mejorar, qué es lo que se ha hecho bien y mal.Hay que tener actitud necesaria y cabeza fría, y abierta para analizar las cosas y buscar soluciones

Muisheto Feroz

sábado, 7 de mayo de 2011

El día que salvé a un gato

Esta entrada se puede encontrar también el el Blog de Claudio García


Esto no le paso a un amigo de un amigo o similar, esto me pasó a mi hace un par de días. Volvía de congreso de Innovalencia y aparqué en la calle de detrás de mi casa. Suelo tener sitio siempre delante de casa pero esa noche no. Cuando estaba abriendo la puerta de casa me di cuenta de que mi móvil, que se había quedado sin bateria, me lo habia dejado en la guantera del coche y pensé ‘Bueno, ya bajaré mañana… como voy a estar todo el día en casa no hay problema‘.

El caso es que a la mañana siguiente bajo a por el pan y podia hacer el camino corto (calle recta) o dar la vuelta a la manzana. Justo en la esquina recordé que me habia dejado el movil por lo que decidí tomar el camino largo y dar la vuelta entera. Ya con el móvil en la mano remonto la calle hacia la panadería y debajo de un coche oigo un gato maullar. Nada espectacular. El caso es que… me fijo y la verdad, hay cosas que te llaman la atención en lo que dura un parpadeo (no sabes por que pero así es), el caso es que a mi me llamó la atención que el gato estaba ‘extremadamente’ limpio para ser un gato callejero.

Me acerqué y ví que era del todo imposible que ese fuese un gato callejero (a no ser que lo acabasen de abandonar un par de minutos antes). Cuando vi una cicatriz muy característica reconocí que era el gato de mi vecina del quinto y pensé ‘Hay que ver que despiste de mujer… se deja la puerta abierta y el gato sale, baja cinco pisos, sale por la puerta delantera… wait wait… no me cuadra, un gato casero no puede hacer tanto recorrido

Y entonces lo vi claro, en cuanto estuve lo suficientement

e cerca y le tendí la mano, el gato se me abrazó con todas sus fuerzas (y sus uñas) y le vi restos de sangre en la cara, mandíbula y cuello… y até cabos: El gato se había caido desde la terraza de mi vecina y estaba malherido.

Me fuí corriendo a localizar a la vecina, que no estaba y me llevé al felino al veterinario, le expliqué el caso y como lo había encontrado. La veterinaria me contó que de no haberlo llevado seguramente hubiera muerto, puesto que necesitaba urgentemente tratamiento, puesto que a causa del golpe tenia inflamación en algunos órganos internos y había que pincharle para pararla, y la desorientación le hubiera llevado a cruzar calles y/o carreteras sin ninguna precaución.

Mis vecinos me agradecieron enormemente el detalle y el gato está bien, puesto que he ido hace un rato a verlo al veterinario :) Sólo una fisura en una patita. Ya me gustaría hacerme eso cada vez que salto desde un quinto piso.

El caso es… esas décimas de segundo que se tarda en evaluar una cosa tan simple como ‘ese gato está muy limpio’ hacen que unos amigos no pierdan un gato, que un ser vivo pueda seguir con sus otras 6 vidas y que yo hoy me acueste con un sentimiento de ‘hoy he hecho algo bueno’ que hacia mucho tiempo que no tenía. ¿Efecto Mariposa? Que cerrase el móvil en la guantera cuando se quedó sin batería hizo que al dia siguiente, un gato pudiera seguir vivo. La verdad es que da un poco de miedo…

Éste es el gato en cuestión, Orión, sentadito en ‘su’ sofá

jueves, 5 de mayo de 2011

Gatos con pulgares

Anuncio de Cravendale, marca lechera inglesa... ¿qué pasaría si los gatos tuvieran pulgares?

lunes, 2 de mayo de 2011

Solo en Londres

Recorrer Londres bajo el sol con una bicicleta de alquiler (precio de la membresía anual de 45 libras) y pararte ante un puente levadizo (el Puente de la Torre) para que pase un velero. Solo aquí.

domingo, 1 de mayo de 2011

La pregunta del millón

Gracias a los múltiples días de fiesta con que contamos esta semana en el Reino Unido (Dios bendiga a la Reina y a la boda real con festivo nacional incluido) me he venido a pasar unos diítas a Valencia. Y, en esos días, he podido aprovechar para visitar una de esas pocas cosas que aún se hacen bien en esta tierra de obras faraónicas: El Tancat de la Pipa.

Descubrí este proyecto de filtros verdes en pleno Parque de l'Albufera por casualidad, tras un arroz con cigalas de los que te tiran los ojos para atrás (aunque aún así en segundo puesto tras el arroz con bogavante de mi tío). Fue un día soleado de principios de verano, con los arrozales verdes e inundados formando una estampa que me inspiró para escribir Cosas que aún nos quedan. Desde entonces quise visitar el Tancat.

Una guía muy amable y conocedora de la tierra nos explicó el triple objetivo de este espacio: por un lado aliviar la eutrofización (exceso de nutrientes) del agua del lago, ocasionada por los campos de arroz colindantes; por otro crear una reserva de anidación para aves migratorias, que en poco tiempo ya ha dado grandes resultados; por último, crear un área de ocio natural y familiar con el que concienciar a la población de la importancia de no dar la espalda a uno de los mayores tesoros valencianos: el humedal de l'Albufera. Al finalizar tuvimos la oportunidad de ofrecer nuestras preguntas, y yo formulé una que claramente pilló a la guía desprevenida.

Y todo esto, ¿cómo se financia?

Y es que esta es una pregunta que no solemos hacernos, pero que no por ello no deja de ser relevante. Cuidar nuestro hábitat es importante. Asegurar los recursos para la supervivencia de especies amenazadas es importante. Pero todo esto precisa contratar maquinaria, operadores, investigadores, material y un sinfín de costes más que, obviamente, alguien ha de pagar. Pero nosotros nunca nos preguntamos quién será el filántropo.

Tal vez una de las cosas que debamos aprender es a no vivir de espaldas a las finanzas. Asumimos que la Administración, o al menos alguna de sus múltiples capas, se encarga de la carga económica de estas iniciativas, sea cual sea la cuantía. No preguntamos si es mucho o si es poco el coste, o si vale la pena, o si podría ser invertido de otro modo. No preguntamos cómo afecta al presupuesto las decisiones o eventos políticos, si crece o decrece. Y, por descontado, no preguntamos si hay alguna manera de colaborar.

A mi guía le pregunté si existía algún programa de donaciones, si un visitante como yo concienciado de la importancia del espacio podía colaborar siquiera con una cantidad simbólica... Y me devolvió una cara de incredulidad que claramente afirmaba que nunca antes le habían hecho tal proposición. "¿Donar dinero? ¿Pero tú crees que alguien daría un duro?" fue su respuesta. Creo que esto ha de cambiar, si l'Albufera es de todos, de todos es también la responsabilidad de cuidarla y mantenerla. Con demasiada facilidad delegamos, o más bien abdicamos, la gestión de este país y de sus bienes.

Si el país nos pertenece a todos, y no simplemente a la clase dirigente, de todos es la responsabilidad de su devenir... y de la gestión del gasto.