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jueves, 21 de noviembre de 2013

¿Sabes quién era Joan Pujol García?

Seguramente no, como la mayoría de los españoles. Y sin embargo, si te consideras un defensor de las libertades individuales, no sólo deberías conocerlo sino que deberías tener su busto en un pedestal. Con lo que he dicho puede que estés tentado a navegar a la Wikipedia y leer su biografía al completo. Desde luego puedes hacerlo, pero yo te quiero ofrecer una alternativa: conocer a Joan a través de la historia de cómo llegué a conocerlo yo, y de paso reflexionar sobre qué ha debido pasar para que el español medio no sepa de su existencia.

Leí el nombre de Joan Pujol García por primera vez en Londres, en una visita al Museo Imperial de Guerra. Estaba paseando por una exhibición sobre espionaje cuando, en una sección dedicada a los agentes dobles de la Segunda Guerra Mundial, me topé con esto:


Vaya, resulta que el tal Joan fue un agente doble colaborando con el mando aliado. No sólo eso, sino uno de los más importantes. De hecho, un agente cuya misión fue convencer a los alemanes de que los aliados atacarían por Calais en lugar de por Normandía, haciendo que bajaran la guardia en el lugar clave y asegurando así el éxito del desembarco. Teniendo en cuenta que se considera el desembarco de Normandía la operación que cambió el curso de la guerra, podemos decir que Joan Pujol García fue un hombre clave en asegurar una Europa libre del yugo nazi. No podía quedarme sólo con esto, así que me apresuré a la tienda del museo a comprar un libro parcialmente escrito por el propio Joan y que cuenta sus peripecias como espía.


Aún voy solo por las primeras páginas y ya estoy quedando perplejo. Acabo este artículo con una cita sobre su infancia y unas preguntas que me quitan el sueño:
A pesar de que la atmósfera en casa era tan marcadamente catalana, ni mis padres ni nadie más sentía ese impulso separatista puesto que nosotros éramos españoles primero y ante todo[1].
¿Cómo es posible que no haya calles, estatuas, pasajes en libros de texto y un largo etcétera de reconocimientos en honor de un español tan relevante? ¿Qué ha pasado en los últimos 100 años para que un sentimiento fuertemente identitario catalán sea incompatible con una defensa de la nacionalidad española? ¿Tan alargada es la sombra del Franquismo?

[1] La traducción al castellano es mía, la cita en inglés es "But although the atmosphere at home was so strongly Catalan, neither my parents nor anyone else felt the sting of separatism for we were first and foremost Spaniards"

sábado, 12 de octubre de 2013

Dos tetas como reclamo

Hace ya unos años escribí sobre un soez caso de publicidad a través de la promoción de operaciones de estética como regalo, el artículo fue Y dos cocazos de regalo, y se basaba en el principio de que utilizar el sexo como reclamo es, en general, una idea indeseable y socialmente deplorable.

Pero ahora llegan la chicas de Femen y el argumento parece que cambia. Para el que no conozca al colectivo, Femen es un grupo que se caracteriza por por organizar protestas para atraer la atención sobre diversas causas. Hasta aquí nada nuevo, muchos grupos hay ya. Ahora bien, si bien otros grupos se caracterizan por luchar por unos objetivos concretos (Greenpeace por el medio ambiente, Amnistía Internacional por derechos humanos, etc.), Femen no tiene ningún objetivo definido, a veces protestan contra el petróleo, a veces contra el aborto, a veces contra la industria de la moda... En lugar de definirse por una causa, Femen se define por un método de protesta: mujeres desnudas.

El tiempo decidirá si lo de Femen es una moda pasajera o han venido para quedarse, pero francamente yo espero que sea lo primero por varias razones:
  • Las protestas basadas en el método y no en el objetivo son más proclives a ser usadas por las razones equivocadas, "voy a sacar las tetas al aire, armar un revuelo, quejarme de algo y decir que soy muy progre porque soy de Femen".
  • Las protestas basadas en el sensacionalismo obtienen mayor notoriedad pero menor consideración, "si fuera un problema de verdad convencerían con argumentos, no sacando el culo al aire".
  • Juntar en el mismo grupo protestas totalmente dispares corre el riesgo de influir unas contra otras y confundir a la población, "¿protestan por el petróleo? No les hagas caso, también protestaron por la criminalización de la prostitución"


En resumen, creo que Femen representa varios pasos atrás en la integración de las mujeres en una sociedad igualitaria, ¿qué piensas tú?

martes, 3 de septiembre de 2013

Cuaderno de bitácora: conexión Rumanía (VI)

Hace seis años inicié una tradición de viajes con mi buen amigo Jordi, de quien tal vez hayáis oído hablar puesto que publicó un artículo invitado en mi blog sobre metodologías ágiles. Desde entonces hemos tenido de todo, desde malentendidos serios con policías japoneses hasta turismo sanitario inesperado. Este año, con motivo de la boda de unos amigos en Cluj, escribimos el sexto capítulo en nuestro particular cuaderno de bitácora: Rumanía.

Han sido diez días descubriendo la diferencia entre mito y realidad de Drácula, sorteando carretas de caballos y disfrutando de los parajes naturales. Rumanía: país que no olvida sus orígenes rurales y a la vez empeñado en subirse en ese carro llamado (tal vez mal llamado) "desarrollo". Sin ir más lejos, una situación similar a la vivida por España 50 años atrás.

Hay interesantes paralelismos entre la historia reciente de Rumanía y la historia actual de España, aunque con matices.

Hasta hace 24 años, el dictador Ceausescu lideraba el país con mano de hierro. Convencido de la importancia de mejorar la imagen del país en el panorama internacional, puso gran énfasis en reducir el déficit y mejorar la balanza de pagos, para lo que inició una campaña de exportaciones. El problema es que lo poco que Rumanía producía por aquel entonces, aún un país eminentemente rural, era comida, y el programa de exportaciones implicó racionar los alimentos entre los propios habitantes para poder exportarlo; tamaña adoración por la opinión internacional ignorando al propio país me recordó, aunque a diferente nivel, al empeño del actual gobierno de España de estrangular los servicios públicos en pos de mejorar el déficit y cumplir los compromisos con Bruselas.

Sala de Rayos X en funcionamiento con
aspecto de viejo laboratorio nuclear en
el hospital de Curtea de Arges
Otro paralelismo que he visto, también puesto en contexto, es el de las proyectos faraónicos que mayormente no llevan a nada. Ceasescu se emperró en tener un gran palacio para albergar el gobierno en Bucarest, el Palacio del Parlamento, y se gastó el equivalente a 33.000 millones de euros para construir el segundo edificio más grande del mundo (por detrás de El Pentágono). Este edificio es aún hoy fuente de polémica puesto que, si bien uno podría estar orgulloso de poseer tamaña obra arquitectónica, los rumanos no logran sacarle más utilidad que el turismo y se preguntan si la riqueza ahí contenida en forma de mármol, oro y mobiliario de lujo podría ser utilizada para ayudar al país. Este tipo de obras me recuerda inevitablemente a elefantes blancos como el Aeropuerto de Castellón o las bases de la Copa América de Valencia, o a ese complejo de inferioridad llamado "Madrid ha de tener unos Juegos Olímpicos cueste lo que cueste porque Barcelona los tuvo y Madrid no puede ser menos".


Sin embargo, hay que decir que no todo es tan malo. Por una parte algunas de las grandes obras si tuvieron sentido, como la carretera Transfagarasan, que conecta las regiones de Valaquia y Transilvania atravesando los Cárpatos. Por otra parte, en algunas de las comparaciones salimos ganando por goleada y nos ayudan a entender que la nuestra es una crisis de país rico, como puntualizaron un grupo de periodistas latinoamericanos que pasaron un tiempo en Madrid: mientras estábamos en Curtea de Arges mi amigo Jordi se puso enfermo y tuvimos que acudir al Hospital; aquello fue como viajar al pasado. Desde fuera, el edificio parecía una fábrica abandonada, mientras que el interior era una colección de pasillos sucios y mal iluminados, equipamiento obsoleto y preocupante falta de medios. Los teléfonos eran como los de Gila, y las medidas de seguridad meras "recomendaciones".

Carretera Transfagarasan, no solo una buena conexión
viaria sino también un placer de la conducción

Como siempre, nada como viajar para abrir los ojos y entender que, aunque nos queda bastante por hacer, no estamos tan mal.

martes, 22 de enero de 2013

La segunda transición

La primera transición, la comúnmente denominada simplemente "la transición", es bien conocida por todos: orquestada por el Rey Juan Carlos I y ejecutada por un joven Adolfo Suárez consiguió democratizar el país sin mayores perturbaciones por parte del estamento militar (a pesar de que movimientos como la legalización del PCE levantaron varias ampollas). Hubo ciertos momentos tensos como el 23F, pero en general el proceso siguió una dirección única que acabó con un país que, por fin, le daba la voz y el voto al pueblo.
La transición española fue celebrada mundialmente
Sin embargo, hubo algo que no cambió: la conciencia social acerca de la "propiedad" del país. En general, durante mucho tiempo los ciudadanos hemos asumido que la única forma de cambiar la dirección del país es votar a un gobierno diferente, pues el gobierno es el único que tiene poder efectivo para realizar cambios. Pero ya no más. La actual crisis, la falta de confianza en el gobierno para actuar a tiempo y de forma efectiva, está fomentando la creación de movimientos sociales que no esperan soluciones de parte del gobierno, sino que proponen las suyas propias. Los numerosísimos casos de corrupción que han salido a la luz durante los últimos años (Urdangarín, Bárcenas, Camps, por citar algunos)  no ayudan a la reputación de la clase política, y cada semana vemos nuevas propuestas que buscan el cambio de espaldas al gobierno.

Este fenómeno es lo que yo vengo a llamar La Segunda Transición. No es una transición de sistema político como lo fue la primera, sino de conciencia social. En los años 70 cambiamos un sistema de gobierno por otro, ahora estamos cambiando el peso que le damos al gobierno en lo que a toma de decisiones se refiere. Son malos los motivos que nos llevan a esta decisión pero genial el rumbo que tomamos, no hay más que ver algunos ejemplos:
Esta es una nueva transición hacia la autogestión, con menos poder para el gobierno. Parece que por fin entendemos que, si la sociedad la formamos todos, de todos es la tarea de sostenerla. Y me encanta.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Reformar la sanidad... sin desmontarla

España está enferma, quiero pensar que no es de muerte. Que llevamos muchos años viviendo un sueño irrealizable es hoy evidente. Lo dijimos aquí cuando hablamos de cómo afectan los recortes a la sociedad, lo explicó a la perfección Aleix Saló con su Españistán, y hasta la militancia del PSOE lo ha admitido en su vídeo de disculpa. Nuestro castillo se construyó en al aire sin cimientos firmes, y ahora estamos pagando los desmanes de nuestro malgasto con unos recortes estremecedores, ¿pero están estos atacando a la raíz del problema? Yo creo que no.

Que había que cortar el grifo en cierto número de frentes es evidente, España despilfarra como si el mundo se fuera a acabar. Tenemos el aeropuerto de Castellón, "construido para las persona y no para los aviones". Tenemos las subvenciones al lino que no se vende. Tenemos el disparate de los coches oficiales. Tenemos la construcción de alta velocidad en rutas sin uso mientas que las rentables como al arco Mediterráneo siguen en suspense.

Por supuesto, el capítulo de los desmanes afecta también a una de las pocas cosas de las que España puede dar ejemplo a nivel mundial: la sanidad. Podemos sacar pecho de tener el índice de donantes más alto del mundo y de contar con cirujanos de relevancia mundial como el valenciano Pedro Cavadas, pero no hemos de perder vista a locuras como:
  • El nuevo hospital La Fe de Valencia, fruto del afán de "poner Valencia en el mapa" más que de cubrir necesidades médicas. Al mismo tiempo que ofrecíamos la Fórmula 1 y la Copa América, nos plantábamos con el hospital más grande de Europa.
  • El hospital de Manises, también en Valencia, construido por la Generalitat al mismo tiempo que se negociaba la cesión del Hospital Militar Vázquez Bernabéu del Ministerio de Defensa a la Generalitat. La distancia entre ambos hospitales de menos de 3km, y ahora la Conselleria de Sanitat tiene dos hospitales perfectamente funcionales uno al lado del otro: el primero, de nueva construcción y gestión privada (con algún amigo llevándose cuartos), y el segundo más antiguo pero perfectamente equipado y prácticamente en desuso.
  • El plan de desviación de fondos de Zaplana mediante la privatización de las pruebas de resonancia magnética, esta vez en Alicante, por el que se provee a la sanidad de un servicio innecesariamente más caro.
  • El uso de la sanidad como moneda electoral, como cuando el ministro Soria prometió cobertura dental universal y Solbes tuvo que pararle los pies.
Podría seguir, pero creo que lo dicho es suficiente para afirmar que en la sanidad hay un gran malgasto que se ha de atajar. Ahora bien, atajar malgasto no significa recortar gasto, significa evitar los intermediarios que se quedan con parte del dinero sin aportar ningún valor. El problema de la sanidad no son los (o las) médicos y enfermeros, son los administradores.

Son malos tiempos, pero incluso en lo turbulento de estos días estoy viendo buenas noticas. La gente, por fin, muestra su lado inconformista y decide que si el Gobierno no puede hacer las cosas bien entonces ha llegado la hora de ignorar al Gobierno. Hemos de recordar nuestros valores y aferrarnos a ellos con iniciativas como las de Yo Sí Sanidad Universal, un grupo de profesionales de la medicina que han optado por la objeción ante las nuevas medidas. He de confesar que me alegré al conocer este grupo, no por las razones que lo motivan (que ojalá no estuvieran allí), sino por la naturaleza de la reacción.

La España que queremos es posible, e iniciativas como esta lo demuestran. No es el país de la clase política, es nuestro país, y será lo que nosotros queramos que sea.



miércoles, 26 de septiembre de 2012

Manifestando

A propósito de las manifestaciones de ayer 25S dejé caer una reflexión en twitter que generó un curioso debate en otras redes sociales. El germen venía a decir lo siguiente:
Lo que no entiendo en este #25S es la gente que se sorprende de lo que iba a venir, ¿no era obvio? ¿Elegimos algo y luego lo criticamos?

Y de ahí se sobrevino toda una presentación de hipótesis sobre las manifestaciones que me hizo reflexionar sobre la naturaleza misma de la democracia. Empecemos por considerar la tendencia política de los asistentes, ¿son estos votantes del PP? Si lo son, ¿acaso no preveían que el PP tomaría estos redoteros? Si ya Zapatero, autoproclamado paladín de los derechos, tuvo que ceder ante Alemania cambiando la constitución por la vía rápida y sin referéndum, ¿qué no iba a hacer Rajoy? Votar al Partido Popular y manifestarse ayer representa bien un desconocimiento absoluto de los más mínimos conceptos de política o bien un criterio voluble e inestable; en cualquier caso, una escasa capacidad para votar nada con sentido.

Ahora bien, está la otra hipótesis, que entre los manifestantes no hubiera votantes del PP, ante lo cual y teniendo en cuenta que el PP ganó por mayoría absoluta no podemos sino inferir que los manifestantes representan a una minoría. Siendo que hablamos del criterio de la minoría, ¿hasta qué punto hemos de escucharles? ¿Hasta qué punto son más importantes las peticiones de una minoría ruidosa con respecto a una mayoría callada? Ojo, no estoy diciendo que las minorías no tengan derecho a ser escuchadas, sino más bien lo contrario, ¿damos tal vez demasiada importancia a la mayoría? ¿Confiamos más en el criterio de una persona que mete un sobre en una urna que en el de quien sale a la calle a protestar? Tal vez estemos en esta situación precisamente porque le hemos dado voz a quien no debíamos, forzando a mentes racionales a quedar en minoría. Tal vez lo que falle es nuestro concepto de democracia.

Existe otra opción: que un sistema basado en mayorías sea todavía bueno, pero las minorías deban ocuparse en hacer ver a las mayorías cuando estas están equivocadas. Si este fuera el caso las manifestaciones como las de ayer no deberían estar enfocadas hacia el gobierno pues este es solo un mandao, sino hacia esa mayoría que lo votó: si creemos en un sistema basado en mayorías hemos de buscar cambiar la opinión de la mayoría, no la del elegido por la mayoría.

La cuestión es, ¿queremos un sistema basado en mayorías?

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Rompiendo una lanza en pos de los rescates

Has vuelto de vacaciones y te has vuelto un capitalista redomado, ¿eh, Abraham? ¡No al rescate de peces gordos con el dinero de mis impuestos!

Bueno, bueno, haya calma y paz. No seré yo quien bendiga el malgasto de mis impuestos (que pago lo mío), pero sí quiero puntualizar cómo a veces criticamos acciones antes de analizarlas en profundidad. A pesar de que los rescates han sido en general impopulares (hecho explotado por gobernantes populistas), lo cierto es que están resultando tremendamente provechosos; pongamos como ejemplo las noticias sobre dos rescates en particular que aparecen hoy en la prensa: la aseguradora americana AIG y la aerolínea japonesa Japan Airlines.

Con el rescate los gobiernos estadounidense y japonés tuvieron que insuflar una gran cantidad de fondos públicos en ambas compañías, pero lo hicieron a un precio: hacerse con el control de la compañía. En el corto plazo esto evitó la sangría de pérdida de puestos de trabajo que una quiebra supondría junto con el efecto dominó que se propagaría contra otras empresas (por ejemplo, si JAL cae, todas las empresas de catering, mantenimiento, etc que son proveedoras se ven afectadas). Pero, mucho más importante, en el largo plazo y tras la reventa de estas empresas, el erario público ha obtenido beneficios en la transacción, concretamente 12 400 millones de dólares para el gobierno de EEUU y 4000 millones para el de Japón. Así pues, no solo el contribuyente no ha perdido dinero con la operación, sino que además lo ha ganado.

Evitar la quiebra de empresas, mantener puestos de trabajo e incrementar los fondos estatales, ¿se puede pedir más?

miércoles, 25 de julio de 2012

Por y contra el pueblo

Recortes, la nueva palabra de moda. España entera se moviliza para protestar contra unos recortes duros, muy duros. Unos recortes que aprietan el cinturón a quien poco tienen ya donde apretar. Una enorme tijera se cierne sobre el país proyectando una sombra oscura, aguda, angustiosa.

¿Por qué tanto recorte? Fácil: porque los mercados ya no se fían de nosotros, piensan (con un buen punto de razón) que nuestra economía está tan gravemente herida que no seremos capaces de pagar nuestras deudas, y nadie quiere prestar dinero si no prevé recuperarlo.

Ahora bien, esto atrae una segunda pregunta: ¿qué carajos nos importan a nosotros los mercados? Bueno, tal vez los mercados en sí no nos importen mucho, pero sí nos importa su dinero. España acusa un problema de liquidez; tenemos patrimonio, pero lo tenemos principalmente en forma de bienes ilíquidos, sobre todo inmuebles; no tenemos capital del que tintinea. Y esto es un problema, porque cuando tú y yo vamos a la verdulería no podemos pagar dando un trozo de casa, tenemos que dar dinero en efectivo, ¿verdad? Pues lo mismo le pasa al Estado a gran escala. Tiene patrimonio pero no dinero, así que necesita pedirlo prestado.

¿Cómo es posible que andemos tan cortos de efectivo? ¿No somos acaso una economía fuerte? Sí, pero reinvertimos nuestras ganancias en exceso. No es un secreto que los españoles, tanto los de a pie como los gobernantes, hemos pasado unos años estirando más el brazo que la manga, y ahora lo estamos acusando. Hemos llegado al punto en que el gobierno tiene más gastos que ingresos, situación que ha de revertirse.

¿Cómo volvemos a tener más ingresos que gastos? Aquí está el problema. La solución más directa es reducir los gastos, lo cual implica recortar, volviendo a ese principio que queremos evitar. Otra solución es tomar algunos de esos bienes ilíquidos y transformarlos en líquidos, lo que significa que el Estado venda bienes, es decir, privatice... cosa que tampoco queremos. Podemos sin embargo tratar de incrementar los ingresos, lo cual necesitaría algo de inversión, lo que significa incrementar el gasto a corto plazo... y tampoco queremos hacer eso.

¿Qué hacer? Siendo bienintencionados podemos interpretar que el gobierno del PP está tratando de incentivar el emprendedurismo mediante el viejo manera de "el hambre agudiza el ingenio". Apriétales las tuercas hasta que vengan con ideas frescas. Sin embargo esto es España, no EEUU, y aquí la reacción ante la presión es defraudar al Estado, no emprender. ¿Que el Estado sube el IVA? Pues pago sin factura. ¿Que el Estado sube el IRPF? Pues trabajo en negro. Operamos de espaldas al Estado y asunto solucionado.

Ahora bien, si nos dejamos de arengas positivistas y tocamos con pies en tierra, nos damos cuentas de que las medidas del PP no son tan motivadoras como ideológicas. Esto lo deducimos de los aplausos de la bancada ante cada recorte (debería ser algo doloroso) y de reacciones como la de Andrea Fabra con su "que se jodan" (debería ser cesada de inmediato). No, el gobierno del PP no está tratando de ayudar al pueblo a salir de su coyuntura económica, sino más bien está usando la excusa de la coyuntura para imponer una visión del mundo que, por lo visto, hace tiempo anhela.

Lo admito, en el pasado he sido votante del PP, pero lo que estoy viendo estos días no es un partido que siquiera finja representar al pueblo. Es más bien un padrastro endiablado que nos hiere ante cada oportunidad. Si al menos disimulara y tratara de aparentar que no le gusta tomar las medidas que toma podría defenderlo, pero su actitud altiva, chulesca y despegada es de todas, todas deplorable.

Puede que sea cierto, al menos hasta cierto punto, que gran parte de los males sean herencia del PSOE, pero si el PP no quería torear ese morlaco que no se hubieran metido en la plaza. Ya no hay excusas del pasado, hay solo miradas al futuro, y la mayoría de los españoles votaron este gobierno para obtener soluciones, no excusas y castigos.

La situación es difícil, sí, pero para eso se ofrece uno a ser gobernante. Si les viene grande que dimitan y dejen paso a otros que, si bien tal vez no más capaces, sí serán más respetuosos.

viernes, 29 de junio de 2012

How to hate the public health system in 10 easy steps

United Kingdom. You need to register for a GP, buy you're foreign so you're not quite sure about the process. You check the golden source: the Internet. This is how it goes.

  1. Find the website of the NHS, the public health body. A fairly nice website I must say, well structured. Go to the section "Find a GP"
  2. Introduce your postcode to get results near you and check the options that apply. In my case: practitioners that accept appointments at 8am and practitioners that provide travel vaccines. Get one promising result.
  3. Read carefully the procedure to apply. There is a form on-line that needs to be printed and filled, nothing else seems necessary.
  4. Go early in the morning to the practitioner and hand the paper. The practitioner rejects the form claiming that they use their own ones (even though mine is from the official NHS website). Also they request proof of address.
  5. Back home to pick a bank statement as proof of address. Back to the practitioner, provide papers. The clerk discusses for 10 minutes with her colleagues whether they know my address and whether they should accept me. They look in a map and affirm that there's another one closer to my house and advise me to register in that one.
  6. In reply, I indicate that I know of the existence of the other practitioner, but I came specifically to this one due to the timetable and the travel vaccines (not provided in the other one). They indicate that travel vaccines are only provided after being registered for 6 months, hence I'll have to go private and pay out of my pocket.
  7. Accepting that major drawback (the vaccine is the only reason for which I was registering) I decide go register anyway, you never know. The "local" form that I'm requested to fill looks exactly the same as the one I brought. After filling the form, the clerk uses it to type the details on a computer, it makes me wonder what difference it made if the damn thing is to go on a computer.
  8. They claim the postcode of my precious address, EC2A 3AH, isn't valid. I need to bring up Google Maps in my phone to prove them wrong; it makes me worry about the core competences of a bunch of people who can't even read postcodes.
  9. After typing in data clerk announces I need an introductory appointment and mentions Wednesday at 4:40pm, I request any day at 8am. "We don't arrange any appointments before 9am". I indicate that according to the official NHS website they do, which is one of the reasons I chose this practitioner. "I don't know anything about that website, but we don't arrange appointments before 9am". It makes me worry that an NHS employee doesn't know about the official NHS website nor its contents.
  10. I lose faith in the process and ask the clerk to cancel the registration, I will register somewhere else. Reply is the registration is now effective and cannot be cancelled easily, it will take some weeks to de-register. Weeks, they say. I give up and simply leave.

If this is what my tax goes to I'd rather have the NHS completely shut down.

miércoles, 16 de mayo de 2012

La historia desde el otro lado

Tengo ambición, lo sé. Lo que la vida me ofrece no es suficiente, tengo unas aspiraciones difíciles de satisfacer. Anhelo proyectos, logros. Anhelo prestigio y, por qué no, dinero. Anhelo algo que pueda llamar mío, algo de cuyo éxito o fracaso solo yo sea responsable. Y decido emprender.

Los inicios son duros, hace falta dinero y nadie me lo da. Los bancos me cortan el crédito y los inversores andan recelosos, así que tengo que recortar mis aspiraciones a mi presupuesto... por el momento. Exprimo cada céntimo, entre otras cosas evitando al máximo la dependencia hacia otras personas: yo me lo guiso y yo me lo como, y me paso cerca de 80 horas a la semana trabajando.

Llegan los primeros clientes, los primeros contratos. Estos marcarán tendencia, así que tiene que salir bien... si gusto volverán, si no ahuyentarán a los siguientes. Y me mato a trabajar, estoy agotado, pero no me importa porque es mi proyecto, mi vida, y lo estoy sacando adelante con el orgullo de mi sudor. Finalmente los clientes están contentos, incluso me recomiendan a otros, consigo más contratos y lo que empieza a ser cierta estabilidad en mi flujo de caja. Llega la hora de hacer algunos cambios.

Contrato a un par de empleados, los busco leales pues necesito poder contar con ellos en las horas bajas, aún no estamos para tirar cohetes. Delego en ellos parte de mis tareas pero no por ello trabajo menos horas, aprovecho el tiempo liberado para estudiar lo que ha fallado, lo que podría mejorar y hacia adónde he de virar el rumbo para asegurar el éxito. Pero poco a poco mis empleados van aprendiendo y el negocio se va asentado.

La empresa crece, ya somos unos cuantos. Justo cuando empezaba a pensar que podría bajar el ritmo y empezar a llevar un horario normal (como me recomienda el médico), veo indicios de que otros empiezan a copiar mis ideas y mi modelo de negocio. La cosa aún no es grave, pero podría serlo, y las relaciones que tanto me ha costado entablar con mis clientes podrían irse al traste. Es vital alcanzar una masa crítica, incrementar mi cartera para que la potencial pérdida de uno o más clientes no me supongan un desbarajuste económico. La zona está ya saturada y necesito expandirme a otras geografías, y eso implica oficinas nuevas, personal nuevo, productos nuevos... una inversión inmensa para la que no tengo capital. El crédito sigue siendo difícil así que decido rehipotecar mi casa para obtener el dinero necesario; si esto falla estoy en un buen aprieto, pero no quiero rendirme todavía.

La apuesta ha salido bien, nos hemos expandido a las principales ciudades del país y mi empresa ya cuenta con varios cientos de empleados, aunque la competencia empieza a ser cada vez más seria. Uno de mis empleados más antiguos ha decidido marcharse a una multinacional para crear una división que sea precisamente una copia de mi empresa... utilizando todo el conocimiento que le he dado durante estos años. Además la multinacional cuenta con unos recursos formidables: centros de operaciones de bajo coste en Chile, programadores en India, control de transacciones completamente automatizado que les permite procesar el mismo volumen que yo con la mitad de operarios... Aún tienen que ensamblar al equipo y salir a mercado, pero esto es serio, con unos costes operativos tan inferiores a los míos podrán ofrecer un precio mucho más bajo que yo y entonces será solo cuestión de tiempo hasta que esté en la calle. No veo más salida que externalizar algunas de mis operaciones a subcontratas de bajo coste y automatizar gran parte de mi trabajo manual, lo que inevitablemente implicará amortizar personal innecesario.

Los empleados se vuelven contra mí, me acusan de despidos arbitrarios. Dicen que no tengo derecho a quitarles sus puestos de trabajo, olvidándose de que si tienen trabajo es porque yo se lo di. Me llaman siervo del beneficio, a mí, que me endeudé hasta jugarme mi propia casa para sacar esta empresa adelante. Mi llaman insolidario para con la clase obrera, a mí, que trabajé como una mula arriesgando incluso mi salud para levantar esta empresa. Me llaman acomodado, a mí, que mientras veía a todos los demás sentados en el sofá esperando a que le dieran un trabajo donde le dijeran qué hacer decidí aventurarme donde nadie se había aventurado y crear un mercado nuevo. Me amenazan con la huelga, con llevar el asunto al comité de empresa. Me dicen que sus representantes les protegerán en esta vulneración de sus derechos, que no me saldré con la mía. Me dicen que son muchos y que eso les da la fuerza y la razón para luchar. Y me dicen todo esto sin darse cuenta de que están hundiendo mi empresa, mi sueño, y que con ella se hundirán todos ellos.

¿Qué hago?

lunes, 23 de abril de 2012

La otra Iglesia

Los principales sindicatos de España están que trinan, no tanto (en mi opinión) por las actuaciones del Gobierno, sino por su color. Vox pópuli es el hecho de que sindicatos y Gobierno se llevan mucho mejor cuando en Moncloa se encuentra el PSOE, y los sindicatos abrieron la caja de los truenos tan pronto como el PP alcanzó el poder y empezó a realizar sus gestiones. Al mismo tiempo que los sindicatos se alzan en rebeldía se está produciendo un exacerbamiento en los ataques contra la Iglesia Católica; la Iglesia siempre ha tenido fuertes opositores, pero este incremento de actividad en ambos frentes no es para nada casual.

Para explicar mi razonamiento vayamos atrás en el tiempo, concretamente unos 70 años atrás. Franco se declara vencedor de la Guerra Civil española y empieza a planificar cómo va a dirigir el país y, muy importante, cómo va a controlar los muchos núcleos republicanos que aún quedan. La fuerza bruta no puede durar para siempre, al menos si uno no quiere entrar en una guerra eterna, y necesita otro tipo de control, uno mucho más extendido y más arraigado en la población, algo que los vigile e influya desde la cercanía, desde la confianza. Y Franco piensa en una institución con una organización fuertemente jerarquizada y presente en todo barrio y pueblo de España: la Iglesia Católica. Con la alianza entre Franco e Iglesia el dictador se aseguró un aliado a través del cual ejercer su dominio de manera muy cercana al ciudadano.

Con el fin del régimen y la llegada de la democracia la izquierda política vuelve a tener una oportunidad, pero sabedora de la necesidad de las influencias necesita de aliados de similar calibre, y busca a otra fuerza organizada con fuerte jerarquía y con una gran y variada presencia entre los españoles... tal fuerza no existía de manera legal antes de la transición, pero los gestos liberalizadores tras la caída del régimen crearon la estructura que la izquierda necesitaba: los sindicatos, presentes en cada empresa del país y, por tanto, proporcionando los "tentáculos" de influencia que la izquierda necesita. Los sindicatos son, de esta forma, el equivalente izquierdista a la Iglesia Católica.

Es más, si analizamos las relaciones entre Gobierno, Iglesia, sindicatos y sociedad vemos muchos paralelismos. Pongamos por ejemplo los beneficios fiscales de los que goza la Iglesia Católica, como la exención de pagar el IBI (muy comentada en estos días). Para empezar habría que matizar que este no es un beneficio exclusivo de la Iglesia Católica, sino que todo inmueble destinado al ejercicio de un culto religioso está exento de pagar IBI (artículo 62 de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales); sin embargo en ningún momento se ha pedido a sinagogas o mezquitas que paguen también sus impuestos, de manera que tenemos aquí el ingrediente de discriminación injustificada que la izquierda tuvo durante el Franquismo. Pero habría que añadir, además, que los sindicatos también se benefician económicamente del favor del Gobierno: tomando datos de 2009, los dos principales sindicatos UGT y CCOO recibieron subvenciones directas del Gobierno por valor de 193 millones de euros... y esto es solo las subvenciones directas (no a sus respectivas fundaciones) y de parte del Gobierno central (no de administraciones autonómicas o municipales). Tenemos pues otro injustificado trato preferente.

Pero los beneficios de los sindicatos no acaban aquí. Si bien hoy en día es una queja común decir que los políticos no representan a la ciudadanía porque gozan de privilegios que la ciudadanía no tiene, se ve como algo perfectamente aceptable que los representantes de los trabajadores (los sindicalistas) tengan privilegios que el resto de trabajadores no tienen. Simplemente para ilustrar esta afirmación, podemos poner como ejemplo el artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores, que establece que ante una situación de despido por causas objetivas (por ejemplo porque el puesto ha dejado de ser necesario para la empresa) los sindicalistas tienen preferencia a la hora de conservar el puesto... es decir, que no importa cuán incompetente uno pueda ser, si es sindicalista será el último en ser despedido. Trato similar podemos ver en un gran número de centros sanitarios o educativos donde monjas y curas han tenido una "casa franca" donde operar sin temor al despido... tenemos pues otro paralelismo en cuanto a la permanencia en el puesto de trabajo sin necesidad de demostrar habilidades.

Podría seguir, pero creo que la idea ya está clara y no quiero extenderme más de lo necesario. Derecha e izquierda son dos bandos y cada uno favorece a sus aliados, como siempre se ha hecho entre bandos. No defiendo los privilegios, pero si denuncio el criticar a uno alabando al otro... la Iglesia Católica debe reducir su influencia en un Estado aconfesional, es cierto, pero también debe hacerlo un sindicalismo egoísta que no aporta más que problemas.



martes, 10 de abril de 2012

El líder caníbal

Si de algo se está hablando estos días, es de recortes. La economía del país está en entredicho, por doquier surgen dedos acusadores apuntando a despilfarro: que si los ciudadanos abusan de la sanidad, que si la Administración tiene demasiadas capas, que si el cuerpo funcionarial está hipertrofiado... Cual aficionado de bar hablando de fútbol, todo español sabe dónde está el problema y qué es lo que se debe recortar, pero si esto es tan simple, ¿por qué no lo hemos hecho todavía? ¿Qué zarajos está haciendo el Presidente del Gobierno?

La cuestión es un poco más peliaguda de lo que nos gustaría. Repasemos cómo una persona alcanza a ser Presidente del Gobierno. El aspirante necesita apoyo popular, y de los grandes, no en vano ha de ser votado por millones de personas para alcanzar el cargo. Ahora bien, todo partido cuenta con una serie de poderosos barones regionales, incluso con poderosos alcaldes si estos lo son en ciudades grandes, y estos barones son esenciales para la consecución de la Presidencia. Por poner un ejemplo, si Gallardón se hubiera empeñado en no apoyar a Rajoy difícilmente habría este conseguido el apoyo de los madrileños. Esto hace que todo aspirante a Presidente tenga que recorrer la geografía española, despachar con los barones regionales y prometer favores a cambio de su apoyo, favores que más tarde pueden traerle problemas; un claro ejemplo de ello lo tuvo Zapatero cuando, en pos de ganarse el apoyo catalán, prometió a Paqual Maragall que sacaría adelante cualquier Estatut que el Parlament catalán aprobara.

Aquí es donde la cosa empieza a complicarse. La Administración tiene que ser reducida, cosa que debe hacerse desde la cima. Pero aquel que está en la cima ha llegado allí precisamente gracias al apoyo recibido desde esas capas que quiere eliminar, ¿cómo cortar la cabeza de aquel que te ha entronado? ¿Cómo borrar del mapa a aquellos que te han puesto en el poder? Hace falta un ejercicio de canibalismo, casi de traición, morder la mano que te da de comer. Un líder así debe aceptar que gobernará en solitario pues se pondrá en contra a toda su base. Ha de ser, desafortunadamente, un líder casi totalitario que haga lo que considere necesario para el país no importa cuántos barones protesten.

Ahora bien, la cosa no es tan sencilla como llegar hasta arriba, olvidar tantos favores prometidos y empezar a eliminar puestos (¡como si esto fuera fácil!). El Presidente del Gobierno no tiene poder absoluto, no puede llegar y empezar a imponer leyes y desmontar capas, el Presidente solo puede hacer propuestas que Congreso y Senado tendrán que votar a posteriori... y siendo precisamente las diputaciones y el Senado algunas de las reformas más importanes que necesita este país, ¿es de esperar que diputados y senadores voten a favor? No.

Si el Presidente trata de marginar a diputados y senadores en pos de una España más eficiente, estos lo marginarán a él. Tendremos un Presidente secuestrado por su propia base, incapaz de gobernar, que en el mejor de los casos será un títere y en el peor sufrirá una moción de censura que lo relevará del cargo, colocando a alguien más dócil en su lugar. Hace falta no solo un líder determinado a alcanzar un objetivo no importa cuántos pierdan fuerza por el camino, sino además un líder astuto que sepa realizar el cambio en pequeños y sutiles pasos que no despierten recelos. ¿Imposible? No, ya lo hemos hecho antes.

Un ejemplo de tal argucia política ha sido muy citado durante estos días a colación del trigésimo quinto aniversario de la legalicación del Partido Comunista de España (PCE). Como bien se relata en este artículo, Adolfo Suárez tuvo que andarse con pies de plomo para tantear la legalización del PCE, pues era bien sabido que la cúpula militar estaba radicalmente en contra de tal movimiento y, lo último que se quería, era otro levantamiento militar. De hecho, cuando la legalización aún no era más que un plan privado del Presidente (posiblemente con la connivencia del Rey), el Ministerio del Ejército distribuyó una nota a sus guarniciones en Madrid en la que se expresaba la “profunda y unánime repulsa del Ejército” ante la posible legalización del PCE. Y, a pesar de todo, a pesar de una más que latente sublevación, a pesar de las ampollas que se iban a levantar, Adolfo Suárez siguió firme en su objetivo hasta anunciar la legalización del partido comunista en lo que vino a conocerse como el Sábado Santo Rojo.

No sé si Rajoy será capaz de seguir la estela de Suárez y desafiar el status quo en aras de unas reformas tan profundas como necesarias, pero si no lo es, desde aquí hago un llamamiento por un líder que sepa comerse a su base y cambiar España hasta que, parafraseando a Alfonso Guerra, no la reconozca ni la madre que la parió.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Reforma laboral: buena teoría, mala puesta en escena

La reforma laboral obrada recientemente por el gobierno ha tenido multitud de reacciones, en general negativas por parte de los trabajadores y positivas por parte de empresarios y economistas. ¿Quién tiene razón? ¿Es buena o mala esta reforma? Es buena en los principios en que se basa, pero por incompleta se ha quedado coja.

Partamos de la teoría. El trabajador español tiene por lo general una cultura económico-financiera bastante pobre. El trabajador no suele preocuparse de la fuente de su salario, simplemente del número de horas que echa al cabo del mes: he trabajado tantas horas ergo merezco tantos euros. Y, hasta cierto punto, este es un pensamiento con cierta lógica, asumiendo que el trabajo que uno hace es productivo.

Pero cuidado, cuando uno menciona la palabra "productivo" suele ofender sin quererlo a más de un trabajador, probablemente por falta de entendimiento. Para ver bien lo que queremos decir pongamos un ejemplo sencillo: un agricultor. En el campo uno puede echarle horas, arar, regar, quitar malas hierbas y un largo etcétera. Sin embargo, lo que uno obtiene al final del proceso es lo que a la santa madre tierra le da por generar, y si los métodos, el clima o la tierra no son los adecuados es posible que la producción no sea suficiente... y no hay nada que se pueda hacer al respecto, salvo pasar hambre. De manera similar, uno puede echarle horas y voluntad en el trabajo, pero si la empresa no tiene ingresos no habrá de donde pagar salarios. Es a esto a lo que me refiero con "ser productivo": tenemos que asegurarnos que nuestro trabajo genera más ingresos de los que vamos a requerir después.

Y llegamos al despido. ¿Qué sucede cuando un empleado cuesta más de lo que produce? Que no es rentable y la empresa no se lo puede permitir, siendo el despido la solución lógica. Para evitar abusos se introduce la indemnización por despido, aunque en la coyuntura actual tal "protección" está desvirtuada: empresas mantienen a empleados no porque sean útiles, sino porque despedirlos cuesta más que mantenerlos; es como mantener en casa una tele rota solo porque el servicio de recogida nos cobra.

Un argumento típico que trabajadores suelen esgrimir en este punto es que el empresario se preocupa demasiado de los beneficios... De nuevo, entramos en la falta de cultura: la empresa debe tener beneficios. Sin beneficios el empresario no tiene motivación para asumir el riesgo de crear una empresa, y sin personas con ganas de asumir tal riesgo no hay creación de empleo.

Ahora bien, hemos de ser realistas y confesar que la cultura del empresario español tampoco es la adecuada. Durante mucho tiempo hemos estado acostumbrados a basar nuestra ventaja competitiva en el precio: somos más baratos que nuestros vecinos, así que nos eligen. La política monetaria ayudaba a este fin, pues cuando aún poseíamos la peseta podíamos devaluar en momentos de crisis y de esa manera seguir siendo más baratos. Ahora bien, la globalización por una parte y la entrada en el euro por otra (con su consecuente pérdida de control sobre la política monetaria) hacen que ya no podamos vendernos como baratos; para eso ya están los países emergentes. En este punto se requiere un cambio de estrategia que vaya no hacia el "somos baratos", sino hacia el "somos caros pero lo valemos".

Así pues, aunque el trabajador debe empezar a aprender que el mérito hay que demostrarlo día tras día y no solo al firmar el contrato, el empresario tiene que empezar a buscar el rendimiento económico en base a la calidad de la producción: no se trata de hacer a los empleados rentables por costar menos, sino por producir más. El empresario español debe dejar de ser un simple mandamás que reparte órdenes o, como en algunos casos, un vendedor venido a más, y empezar a ser un gestor de personal. Debe ejercer de mentor tanto como de líder y preocuparse del desarrollo de sus trabajadores; no se trata de exigirles más resultados sin preocuparse de los medios, se trata de analizar su fuerza humana y estudiar en qué maneras puede potenciarla.

Es por esto que considero que la reforma laboral está coja atacando solo la parte del empleado caro dejando intacta la del empresario desconectado de su entorno, corriendo el riesgo de que dicha reforma no sea sino un ejercicio de futilidad. No basta con abaratar el despedido, hay que analizar las causas por las que una empresa puede necesitar despedir gente. ¿Es porque ha caído la demanda? Tomemos medidas para fomentar la internacionalización. ¿Es porque falta crédito? Enseñemos a nuestras empresas a ser financieramente autosostenibles o fomentemos las redes de inversores privados. ¿Es porque la producción ha caído? Fomentemos la formación interna como elemento de inversión corporativa.

Mucho cuidado con centrarnos solo en el coste. Ahora somos europeos, formamos parte del primer mundo, nuestra economía se basa en el sector servicios... Y si los servicios son caros hemos de hacer que valgan la pena, no simplemente abaratarlos.

sábado, 21 de enero de 2012

Emigración por deseo

Como muchos de nuestros lectores y lectoras saben (algunos incluso por experiencia propia), la falta de oferta laboral en España está llevando a muchas personas a emigrar. Este hecho es en general visto como algo malo, una lacra de nuestra mala situación económica, e incluso los medios lo presentan como un gran daño causado por esta crisis por la que pasamos.

Ahora bien, ¿es realmente la emigración tan mala? ¿O la estamos más bien demonizando? Está claro que, cuando la situación personal de uno fuerza a emigrar como única opción, uno no puede alegrarse demasiado, pero eso no significa que emigrar no tenga sus beneficios. Es más, desde mi punto de vista, estos beneficios son tan grandes que la emigración debería ser contemplada no solo como último recurso, sino como objetivo para el desarrollo personal y profesional.

Algunos de los beneficios que se me pasan por la cabeza son:

- Idioma. No se trata simplemente del inglés, que lo desarrollaremos en mayor o menor medida casi en cualquier país que visitemos, sino del idioma local del país que visitemos (francés, alemán, chino...). Aún si emigramos a un país hispanohablante aprenderemos los diferentes usos del español, cosa que nos ayudaría a entender mejor a nuestros parientes al otro lado del Atlántico.

- Diversidad. En España tenemos unos fuertes vínculos familiares que hacen que rara vez queramos abandonar nuestra localidad de nacimiento. Pero también hace que, quitando Madrid y Barcelona, las ciudades españolas sean muy poco diversas. Cuando en tu día a día integras todas las culturas tu mente se abre a ideas inesperadas. Cuando vivía en Valencia me creía el más cosmopolita por salir con una chica de Castellón (¡de otra provincia!). Algo mágico sucede cuando ves como perfectamente corriente trabajar con un polaco con jefe nigeriano, vivir con un australiano y salir de fiesta con una vietnamita; el mundo, de pronto, es mucho más pequeño.

- Gobierno. Diferentes países son gobernados de diferente manera, y vivir estas otras formas te hace pensar. Por un lado, te ves expuesto a políticas que acostumbrabas a rechazar frontalmente en tu país de origen pero que al experimentar personalmente descubres que no son tan malas como pensabas. Por otro lado, te das cuenta de que algunas de las medidas que criticabas en tu propio país son realmente ejemplares, pues otros países las llevan mucho peor.

- Individualismo. Se suele decir que en España somos muy sociables, aunque tras mi experiencia en el exterior yo creo que somos más bien gregarios. Basamos nuestra vida social principalmente en un grupo más o menos constante de amigos y rara vez nos aventuramos fuera de él. Es más, rara vez acometemos una actividad social en solitario: ¿alguno de vosotros ha dicho alguna vez algo como "me encantaría apuntarme a clases de piano pero no tengo con quien ir"? Cuando uno va al extranjero lo hace normalmente solo (o sola), maximizando su crecimiento personal; es bueno tener gente con quien compartir buenas experiencias, pero más bueno es no necesitar compañía como requisito.

- Emprendedurismo. Marchar al extranjero ya es una actividad emprendedora en sí misma, es una búsqueda de experiencias. Pero, además, en el extranjero probablemente conocerás a gente que han tomado el mismo camino por motivaciones similares: carrera, oportunidades, cultura, idioma... Estas personas con grandes inquietudes son normalmente el mejor punto de partida para proyectos emprendedores.

- Ideas. Gran parte de las mejores ideas han sido ya obradas en alguna parte del mundo, pero aún no han llegado a España. Salir, descubrir, volver e implementar sigue siendo una de las mejoras formas de innovar. Puede que la gastronomía sudafricana tenga grandes oportunidades en el paladar español. Puede que el mobiliario urbano típico de Buenos Aires tenga un tremendo potencial en Madrid. Viajar y explorar sigue siendo la mejor forma de obtener nuevas ideas, el mundo siendo un gran laboratorio del que aprender.

En resumen, la emigración es una excelente (y denostada) fuente de conocimiento y desarrollo, algo que todo el mundo debería vivir. Personalmente, creo esta crisis debería ser considerada no la desafortunada causa que está obligando a muchas personas a emigrar, sino una gran oportunidad para que españoles y españolas descubramos este recursos tan desaprovechado.

viernes, 16 de diciembre de 2011

No al impuesto al patrimonio. Sí al impuesto de sucesiones

El reciente cambio de signo en el gobierno central y la actual coyuntura económica (expresión que, por otra parte, se ha convertido en sinónimo de "agárrate que viene curva") sugieren una inminente modificación del sistema impositivo español. Entre las muchas propuestas destacan las respaldas por la doctrina "que paguen los ricos" que sugieren cargar los patrimonios altos para redistribuir la riqueza; sensible como esto puede parecer, quiero motivar al lector a tener en cuenta ciertos aspectos antes de apoyar una opción u otra.

Como establece la carta de los derechos humanos, todos nacemos iguales. Ahora bien, y esto es importante, la famosa declaración no dice que seamos iguales, solo que nacemos tal, lo cual no es incompatible con una diferenciación individual en base a méritos propios.

Así pues, supongamos que dos personas parten de una misma base: mismas oportunidades, mismos recursos, mismas ayudas... La persona A decide aprovechar esas oportunidades al máximo, ahorrar continuamente parte de lo ganado, luchar por ascensos y subidas de sueldo. La persona B se conforma con lo mínimo y decide disfrutar de lo ganado sin ahorrar ni un ápice. La persona A acabará generando un patrimonio que le permitirá una vida mucho más holgada que la persona B, creando una condensación de riqueza relativa (el patrimonio de A es significativamente mayor que el de B).

Bajo el principio de la distribución de la riqueza ("que paguen los ricos"), deberíamos gravar el patrimonio de A para compensar la pobreza relativa de B, pero esto sería doblemente injusto. Primero porque estaríamos penalizando los esfuerzos de A y premiando el conformismo de B. Y segundo porque estaríamos gravando los rendimientos de A dos veces: primero cuando obtiene su dinero (a través del IRPF) y luego otra vez por el mero hecho de no gastarlo; es más, a cada año sucesivo que A no consuma su patrimonio volverá a pagar su tasa al Estado, pagando nuevamente por el mismo concepto. Es por esto que el impuesto al patrimonio debería ser abolido en todas sus formas.

Ahora bien, soy consciente de que hay un componente de mi argumento que puede fallar en muchos casos: la asunción de que A y B parten de la misma base. España ha acometido grandes reformas para asegurar que las mismas oportunidades son otorgadas a todos los ciudadanos, pero eso no significa que los recursos de que disponemos sean los mismos. Si A proviene de buena familia y cuenta con vastos recursos para clases de refuerzo privadas, estancias en el extranjero, etc., partirá con ventaja con respecto a B a la hora de alcanzar méritos, y esto SÍ es injusto. ¿Cómo allanar las ventajas de A heredadas por el patrimonio de su familia sin castigar a los padres de A por sus méritos?

La respuesta se halla en la misma pregunta: herencia. La diferencia entre A y B es que A ha hereda un patrimonio de sus padres que B no puede utilizar. Así pues, siendo que la ventaja de A proviene del patrimonio heredado, gravemos la herencia. Admitámoslo, hace falta esfuerzo para acumular patrimonio a base de trabajar, pero no hace falta dar bien con bola para acumularlo por herencia. El concepto de herencia es, desde un punto sociológico, intrínsecamente injusto: tendremos más o menos oportunidades no dependiendo de nuestros propios méritos, sino dependiendo de dónde hayamos nacido (lo que Warren Buffett llama "la lotería del útero"). Gravemos la herencia, hagamos pagar a aquellos que reciben riqueza sin haber luchado por ella, y utilicemos este impuesto para compensar a los que no parten con dicha ventaja.

En conclusión, y como reza el título de esta entrada, no al impuesto al patrimonio, sí al impuesto de sucesiones.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Se va Berlusconi, no necesariamente el Berlusconismo

No pocos medios se han hecho eco de la marcha de Silvio Berlusconi, algunos con más arte que otros, pero en lo que casi todo el mundo coincide es que en los problemas de Italia corren tan profundos en el país de la bota. A comunicación quiero hacer un resumen de los artículos de prensa que más me han impactado al respecto.

Time: "El hombre tras la economía más peligrosa del mundo"

No le falta razón a Time al hablar sobre la importancia de la economía italiana en el panorama mundial, y es que este primer plano de sonrisa pícara y ojitos a lo Jonas Brothers esconde el que probablemente sea el peligro sistémico más importante de nuestra economía. Italia, a pesar de el aire mediterráneo, petimetre y condescendiente con el que nos suele engañar, es miembro fijo del G8 por ser uno de los países más industrializados del mundo. Es la tercera economía más fuerte de la eurozona y, agárrense al sombrero, el tercer mayor emisor de bonos del mundo (teniendo en cuenta bonos gubernamentales y corporativos).








La parte de los bonos, de hecho, es la que más miedo nos tiene que dar. Como ya expliqué en aquella serie de entradas sobre los bonos, un bono es básicamente un préstamo comerciable. Que Italia en su conjunto sea el tercer mayor emisor de bonos significa que debe mucho dinero, y a quién se lo debe es lo que nos tiene que preocupar. Hace poco Francia vio su nota crediticia amenazada por su exposición a la deuda griega, considerada de baja calidad; ahora bien, tal rebaja vino de la mano de una exposición valorada en 41 mil millones de euros... mientras que la exposición de Francia a la deuda italiana es de 309 mil millones. Si Italia empezara a fallar en sus compromisos crediticios la nota de Francia se vería bajada en probablemente varios escalones, lo cual provocaría un efecto dominó que haría caer hasta a los más grandes (BBC News preparó un gráfico interactivo donde ver las dependencias de deuda, aquí)

Ahora bien, para todos aquellos que piensan que las crisis son solo cosa de ricos, una caída italiana impactaría directamente al ciudadano de a pie. Fondos de pensiones, fondos de inversión, aseguradoras y un buen etcétera utilizan en gran parte los bonos para incrementar el valor de las inversiones. Si Italia cae, no pocos deberían esperar que sus expectativas de jubilación bajen, que su inversión mengüe o incluso que el seguro de su coche suba.


Newsweek: "No es solo un viejo charlatán"

Newsweek también ataca a Berlusconi y el tremendo daño que le ha hecho al país, aunque el ataque de Newsweek se centra en su personalidad. Berlusconi, con ese carácter vividor, despreocupado y mujeriego, pasaría a la historia rápidamente en cualquier sociedad moderna. Sin embargo, en la todavía muy machista Italia, la que ocupó la 74ª posición en el informe sobre igualdad de género del Foro Económico Mundial, il Cavaliere es admirado como el vivo ejemplo de que uno puede evadir impuestos y engañar a su mujer y aún presumir de ello en el bar.








Sus formas, totalmente impropias de un dirigente político (como cuando describió a Obama como "un tipo muy morenito" y dijo de su mujer que "debe ir al mismo solárium que él"), son aplaudidas por un ciudadano que se siente identificado con su líder. Berlusconi representa la dolce vita que todo machito italiano ha querido siempre tener, y a base de repetir la cantilena mediante su imperio mediático se ha metido al elector en el bolsillo durante 17 años.


The economist, el maravilloso toque de sutileza

Quiero terminar este artículo con la cobertura de The Economist, que siempre consigue ir unos pasos por delante. Ya en junio dedicó portada y un informe especial a "El hombre que jodió un país entero", pero en su edición de la última semana ha acertado plenamente con la portada: un Berlusconi como siempre sonriente, que se arregla la corbata para estar guapo tras una gran bacanal, que tras dejar exhaustos a los italianos en esta exuberancia de excesos deja una sorpresita reflejada en el comentario de abajo a la derecha: "ha dicho que le enviemos la factura a una tal Sra. Merkel en Berlín". Brillante.





miércoles, 9 de noviembre de 2011

La tasa Tobin: una bofetada al cheque británico

Además de hablar de rescates y referendos griegos, hace ya un tiempo que se habla de la tasa Tobin, un impuesto aplicado a cada transacción financiera. Merkel la abandera mientras que Obama se ha opuesto recientemente a tal tasa, y lo cierto es que hay tanto detractores como defensores de la misma, pero la pregunta clave es: ¿sabemos de qué va esta tasa?

Se calcula que la tasa Tobin supondría unos ingresos a la Unión Europea de 81.000 millones de euros al año, pero lo que no se suele decir es que alrededor del 70% de los mismos vendría del Reino Unido y su formidable mercado financiero. De hecho, mucho se habla de los ingresos que se obtendrían y poco de los riesgos que evitaría (supuesta razón de ser de tal tasa), por lo que no podemos evitar pensar que esta tasa no es más que una excusa para obtener algo de financiación extra.

Pero, además, el origen de la mayor parte de este dinero no es casual. En Europa hace tiempo que están calientes con la falta de implicación británica, especialmente en el tema de la financiación. En la actualidad la Unión se financia principalmente por vía directa a través de los Estados miembro. Gran parte de ese dinero vuelve a los estados en forma de subvenciones, y gran parte de esas subvenciones se destinan a la PAC: política agraria común. Pero, y este es un gran pero, la actividad agraria en el Reino Unido es significativamente menor que en los otros Estados, por lo que en su día el Reino Unido negoció una devolución de fondos anual como compensación; esto es lo que ha venido a conocerse como el cheque británico, y supone unos 6.000 millones de euros al año (5.000 millones de libras).

Así pues, lo que se consigue con la tasa Tobin no es simplemente una (supuesta y aún por demostrar) reducción en el riesgo del mercado financiero, sino además una anulación del cheque británico. De esta forma Europa, y por Europa quiero decir Merkel, consigue que el Reino Unido esté más implicado en la Unión, y de esta manera tal vez abandone ese papel ambiguo a mitad de caballo entre Europa y su propia Common Wealth que tanto ha disfrutado.

jueves, 27 de octubre de 2011

Elecciones a la vista, entrando en modo imparcialidad...

Las elecciones generales son un tema delicado, es sano debatir y opinar, pero los sentimientos son en ocasiones tan pasionales que la retórica puede llegar a la discusión abierta (a veces hasta a las manos). Pero además, en esta nuestra España debatir sobre elecciones siempre ha sido especialmente complicado, primero porque durante 40 años no supimos de democracia más que por nuestos anhelos, y segundo porque con triste frecuencia las decisiones de país han estado marcadas por el terrorismo.

Echando la vista atrás veo esta influencia. En 2004, a cuatro días de las elecciones generales que se habrían de celebrar el 15M, las encuestas daban un empate ténico a PSOE y PP. Entonces nos atizó el terrorismo islamista dejándonos un bagage de 192 vidas perdidas y, según
Ignacio Lago Peñas de la Universidad Pompeu Fabra y José Ramón Montero de la Autónoma de Madrid, una ventaja de 3,5 puntos extra para el PSOE (según comentan en su estudio).

Pasó la legislatura y en 2008, a tan solo dos días de las elecciones generales, otra desgracia vendría a nuestro encuentro esta vez de la mano de ETA: el ex-concejal socialista Isaías Carrasco, que ejerció en Mondragón, era cobardemente asesiando a punta de pistola. Es de esperar que la familia quisiera un funeral privado, pero desafortunadamente un evento así se convirtió en un asunto de estado: los partidos suspendieron la campaña electoral y gran parte de los principales representantes se desplazaron hasta Mondragón para presentar sus respetos a la familia. Es de esperar que, habiendo sido Isaías concejal por el PSE, la familia tuviera afinidad con la izquierda política, por lo que sería comprensible que en un inicio se negara a recibir a representantes del PP; sin embargo, con tal acción justo en la jornada de reflexión la familia podría estar lanzando (probablemente sin pretenderlo) el mensaje de "el PP no está del lado de las víctimas", y decidió cambiar de parecer. Semejante cuidado de las formas en un momento tan difícil es para quitarse el sombrero, aunque esto no logró evitar al 100% la polémica y algunos políticos, como el diputado por CC José Luis Perestelo, afirmó en la cadena SER que el discurso de Sandra Carrasco, hija de Isaías, no era apropriado para la jornada de reflexión.

Con esto llegamos a nuestro año y los comicios anticipados del 20N, y resulta que el terrorismo nos vuelve a dar un notición que dará que hablar, aunque esta vez bastante bueno: ETA, tras contar cientos de víctimas, decide que hay que dar paso a una resistencia pacífica y dejar atrás el capítulo armado. Algunos dirán que este anuncio se hace con suficiente antelación con respecto a las elecciones como para no suponer una influencia significativa, pero dado el cambio de rumbo tras 40 años en una dirección dudo que esta noticia se apague en tan poco tiempo. Algunos medios, de hecho, ya empiezan a querer poner medallas, como esta portada digital de El País donde víctimas dan todo el crédito al actual presidente Zapatero:


No sé cuál será el devenir del próximo sufragio, ni siquiera sé a quién votaré aún, pero lo que sí que está claro es que, influido o no por la decisión de ETA, por una vez parece que tal influencia puede ser hasta positiva.

viernes, 12 de agosto de 2011

La Caixa parece querer despertar al viejo fantasma de las puntocom

Será cosa de casualidades pero hoy, el mismo día que se anuncia que media Europa limitará la especulación a la baja mediante la prohibición de las ventas en corto (al mismo tiempo que deja vía libre a la especulación al alta y provocando el efecto colateral de unos números trucados por sesgo de mercado, a veces un Gobierno tiene que hacer lo que tiene que hacer), decía, el mismo día que Europa limita la especulación a la baja, descubro que La Caixa ofrece un depósito que, a juzgar solo por la publicidad, se mete de lleno en lo que puede que pronto se convierta en la burbuja puntocom 2.0.

El producto en cuestión es el Depósito IN, un depósito a 12 meses con un rendimiento del 3% TAE. No he conseguido encontrar una descripción de en qué va a invertir La Caixa el dinero de este depósito, pero tengo una buena idea solo mirando el logotipo del depósito, a la izquierda, y el de la red social profesional LinkedIn, a la derecha.


Cierto es que LinkedIn duplicó su valor en bolsa a los 30 minutos de salir al parqué y que en sus escasos tres meses de vida bursátil no ha dado muestras graves de recaída, pero aún así los indicios recuerdan mucho a la burbuja de las puntocom a finales de la década de los 90... Sin embargo, que nadie se preocupe, este producto es un depósito, no un fondo de inversión, y por tanto el dinero del depositario está asegurado; tal vez sea esta la razón por la que, a pesar de lo prometedor del activo en cuestión, La Caixa solo ofrezca un 3%.

martes, 9 de agosto de 2011

El nuevo contrato social

Las convulsiones provocadas tras las protestas del 15M no están cambiando simplemente la relación entre el Estado y la sociedad, sino también entre los diferentes estamentos de la sociedad misma.

Dejadme narrar una escena que a buen seguro muchos podremos imaginar: Al poco de despegar desde Londres camino de Valencia y con la señal del cinturón de seguridad aún encendida un señor mayor sentado en la primera fila se decide a ir al baño. La azafata, de unos treinta y pocos, le indica que la señal de los cinturones aún está encendida y que por tanto debe permanecer sentado, pero el señor insiste. Ante la negativa de desistir, la azafata le indica "la señal de seguridad sigue encendida y no está permitido utilizar el baño, si verdaderamente quiere ir vaya, pero si experimentamos alguna turbulencia y sufre un percance dentro del baño será solo culpa suya". Toda persona cabal se dará cuenta de que la azafata está simplemente cumpliendo con su obligación de velar por la seguridad de los pasajeros y cumplir con la normativa de aviación, toda menos el mencionado anciano quien espetó "oiga jovencita, yo tengo 60 años, usted me debe un respeto".

Y es que la sociedad parece estar cambiando las reglas por las que nos regimos, estamos experimentando un cambio en el concepto de jerarquía, que pasa de ser generacional a meritocrática. Antes el padre siempre sabía más que el hijo y el abuelo siempre sabía más que el padre, el mayor siempre mandaba sobre el joven. Cualquier intento de invertir esta jerarquía se consideraba una falta de respeto hacia el mayor. Parecía que la autoridad era una cuestión de turnos, "ya te llegará tu hora de mandar" decían.

Antes lo que contaba eran los años trabajados, nunca lo producido durante esos años; no había diferencia entre trabajar cinco años de panadero, de fontanero o de periodista. El que está más tiempo en la empresa es el que manda, persona que no necesariamente el que más experiencia, dinamismo o estudios tiene (aunque en muchas ocasiones coincide).

Poco a poco parece que estamos dejando atrás este sistema patriarcal y basado en castas (los políticos tiene hijos políticos, los farmacéuticos tienen hijos farmacéuticos, los cantantes tienen hijos cantantes) y estamos entrando en un sistema donde la responsabilidad la adquiere el más docto en la materia. Como decía Xavier Marcet en su blog, no más jefes al que les tienen que programar el smartphone, el de arriba ha de saber más que el de abajo, y si no hemos de invertir el organigrama.

¡Feliz verano!

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