martes, 26 de febrero de 2013

De camarero a productor: los nuevos emprendedores

Como habréis podido notar, una tónica imperante en mis últimos artículos son las historias de gente que decide agarrar el toro por los cuernos y forjar su propio futuro. Hoy quiero contaros otra historia de esas, y para mayor regocijo mío una historia que tiene como protagonista a un buen amigo mío.

Miguel Cañizares se licenció en Historia del Arte con máximas calificaciones. Después se doctoró en Museología, y después se volvió a licenciar esta vez en Comunicación Audiovisual. El mundo del arte y la cultura nunca ofreció demasiadas oportunidades, pero aún así Miguel consiguió aferrares a él con trabajos en la casa-museo de la familia Benlliure, el Museo Taurino de Valencia y Radio-Televisión Valenciana.

Fue mientras trabajaba en RTVV cuando conoció a Ana Ramón Rubio, licenciada en Comunicación Audiovisual con máster en Realización y Diseño de Formatos de TV. Al igual que Miguel, Ana consiguió ejercer su oficio en RTVV, TVE y Telecinco, aunque con similar inestabilidad.

La crisis acabó con el presupuesto público para cultura y la terrible gestión de RTVV con una reducción de plantilla, y en tales circunstancias Miguel y Ana acabaron como tantos otros españoles aceptando trabajos de camarero, de reponedor o de lo que fuera necesario para pagar las facturas. Hasta el día en que se hartaron y decidieron que "si el mundo no me da oportunidades, me las invento"; y los dos juntos se inventaron la webserie Sin Vida Propia.
Sin Vida Propia

Como cuenta la página Facebook de la serie, Sin Vida Propia narra la historia de un grupo de jóvenes que están a punto de cumplir 30 años y no saben qué hacer con su vida. El elenco incluye a Víctor Sevilla (Pornobrujas), María Albiñana (Tren de lavado), Lucía Tortosa (Ishalem, Memorias de un vampiro), Jordi Marquina (De la Nada Dame Tres -- Teatro), Irene Olmos (Qué bello es delinquir), Juan Manuel Gurillo (Casa de muñecas).

¿Qué puedes hacer para colaborar? Para empezar, hacerte fan en su página de Facebook y seguir su cuenta de Twitter. Y para continuar, lo mismo que yo, estar atento y expectante a que aparezcan los primeros capítulos.

Equipo técnico y artístico de Sin Vida Propia
Equipo técnico y artístico de Sin Vida Propia

martes, 22 de enero de 2013

La segunda transición

La primera transición, la comúnmente denominada simplemente "la transición", es bien conocida por todos: orquestada por el Rey Juan Carlos I y ejecutada por un joven Adolfo Suárez consiguió democratizar el país sin mayores perturbaciones por parte del estamento militar (a pesar de que movimientos como la legalización del PCE levantaron varias ampollas). Hubo ciertos momentos tensos como el 23F, pero en general el proceso siguió una dirección única que acabó con un país que, por fin, le daba la voz y el voto al pueblo.
La transición española fue celebrada mundialmente
Sin embargo, hubo algo que no cambió: la conciencia social acerca de la "propiedad" del país. En general, durante mucho tiempo los ciudadanos hemos asumido que la única forma de cambiar la dirección del país es votar a un gobierno diferente, pues el gobierno es el único que tiene poder efectivo para realizar cambios. Pero ya no más. La actual crisis, la falta de confianza en el gobierno para actuar a tiempo y de forma efectiva, está fomentando la creación de movimientos sociales que no esperan soluciones de parte del gobierno, sino que proponen las suyas propias. Los numerosísimos casos de corrupción que han salido a la luz durante los últimos años (Urdangarín, Bárcenas, Camps, por citar algunos)  no ayudan a la reputación de la clase política, y cada semana vemos nuevas propuestas que buscan el cambio de espaldas al gobierno.

Este fenómeno es lo que yo vengo a llamar La Segunda Transición. No es una transición de sistema político como lo fue la primera, sino de conciencia social. En los años 70 cambiamos un sistema de gobierno por otro, ahora estamos cambiando el peso que le damos al gobierno en lo que a toma de decisiones se refiere. Son malos los motivos que nos llevan a esta decisión pero genial el rumbo que tomamos, no hay más que ver algunos ejemplos:
Esta es una nueva transición hacia la autogestión, con menos poder para el gobierno. Parece que por fin entendemos que, si la sociedad la formamos todos, de todos es la tarea de sostenerla. Y me encanta.

jueves, 3 de enero de 2013

Entrevista a Abraham Marín sobre metodologías ágiles

Mi amigo y compaño de blog Claudio García ha tenido a bien entrevistarme con motivo de la creación de mi otro blog, From Fragile To Agile. En esta entrevista Claudio me hace cinco preguntas sobre mi experiencia como residente en el extranjero, mi conocimiento de las metodologías ágiles y mi visión sobre el futuro de la informática. ¿Y mis respuestas? Pues aquí van:



¿Opiniones?

jueves, 6 de diciembre de 2012

Reformar la sanidad... sin desmontarla

España está enferma, quiero pensar que no es de muerte. Que llevamos muchos años viviendo un sueño irrealizable es hoy evidente. Lo dijimos aquí cuando hablamos de cómo afectan los recortes a la sociedad, lo explicó a la perfección Aleix Saló con su Españistán, y hasta la militancia del PSOE lo ha admitido en su vídeo de disculpa. Nuestro castillo se construyó en al aire sin cimientos firmes, y ahora estamos pagando los desmanes de nuestro malgasto con unos recortes estremecedores, ¿pero están estos atacando a la raíz del problema? Yo creo que no.

Que había que cortar el grifo en cierto número de frentes es evidente, España despilfarra como si el mundo se fuera a acabar. Tenemos el aeropuerto de Castellón, "construido para las persona y no para los aviones". Tenemos las subvenciones al lino que no se vende. Tenemos el disparate de los coches oficiales. Tenemos la construcción de alta velocidad en rutas sin uso mientas que las rentables como al arco Mediterráneo siguen en suspense.

Por supuesto, el capítulo de los desmanes afecta también a una de las pocas cosas de las que España puede dar ejemplo a nivel mundial: la sanidad. Podemos sacar pecho de tener el índice de donantes más alto del mundo y de contar con cirujanos de relevancia mundial como el valenciano Pedro Cavadas, pero no hemos de perder vista a locuras como:
  • El nuevo hospital La Fe de Valencia, fruto del afán de "poner Valencia en el mapa" más que de cubrir necesidades médicas. Al mismo tiempo que ofrecíamos la Fórmula 1 y la Copa América, nos plantábamos con el hospital más grande de Europa.
  • El hospital de Manises, también en Valencia, construido por la Generalitat al mismo tiempo que se negociaba la cesión del Hospital Militar Vázquez Bernabéu del Ministerio de Defensa a la Generalitat. La distancia entre ambos hospitales de menos de 3km, y ahora la Conselleria de Sanitat tiene dos hospitales perfectamente funcionales uno al lado del otro: el primero, de nueva construcción y gestión privada (con algún amigo llevándose cuartos), y el segundo más antiguo pero perfectamente equipado y prácticamente en desuso.
  • El plan de desviación de fondos de Zaplana mediante la privatización de las pruebas de resonancia magnética, esta vez en Alicante, por el que se provee a la sanidad de un servicio innecesariamente más caro.
  • El uso de la sanidad como moneda electoral, como cuando el ministro Soria prometió cobertura dental universal y Solbes tuvo que pararle los pies.
Podría seguir, pero creo que lo dicho es suficiente para afirmar que en la sanidad hay un gran malgasto que se ha de atajar. Ahora bien, atajar malgasto no significa recortar gasto, significa evitar los intermediarios que se quedan con parte del dinero sin aportar ningún valor. El problema de la sanidad no son los (o las) médicos y enfermeros, son los administradores.

Son malos tiempos, pero incluso en lo turbulento de estos días estoy viendo buenas noticas. La gente, por fin, muestra su lado inconformista y decide que si el Gobierno no puede hacer las cosas bien entonces ha llegado la hora de ignorar al Gobierno. Hemos de recordar nuestros valores y aferrarnos a ellos con iniciativas como las de Yo Sí Sanidad Universal, un grupo de profesionales de la medicina que han optado por la objeción ante las nuevas medidas. He de confesar que me alegré al conocer este grupo, no por las razones que lo motivan (que ojalá no estuvieran allí), sino por la naturaleza de la reacción.

La España que queremos es posible, e iniciativas como esta lo demuestran. No es el país de la clase política, es nuestro país, y será lo que nosotros queramos que sea.



viernes, 9 de noviembre de 2012

Refranero británico

Me pasa un amigo la siguiente foto, y no tengo palabras para describir cuánto gozo siento...

jueves, 1 de noviembre de 2012

Movember!

Creo que fue en Australia donde nació esta original forma de concienciar a la gente sobre la salud masculina y al mismo tiempo recaudar fondos: Movember, que en inglés es una contracción de "Moustache" (bigote) y "November" (noviembre), consiste en dejarse crecer el bigote durante el mes de noviembre para llama la atención e invitar a la donación a obras benéficas.
Por simple que parezca hay algunas reglas:
  1. Has de empezar el 1 de noviembre completamente afeitado.
  2. Durante todo el mes has de dejarte crecer y cuidar el bigote.
  3. El bigote puede crecer lateralmente cuanto quieras pero sin llegar a tocar las patillas: eso se considera una barba.
  4. El bigote puede crecer hacia abajo pero sin llegar a tocar la barbilla: eso se considera una perilla.
  5. Todo MoBro (que así se llama a los participantes) ha de comportarse como un caballero.
La idea me parece genial y voy a darle caña, esta mañana me he afeitado la perilla que ha estado conmigo desde hace varios años, me he tomado la primera foto para comprobar progreso y he creado mi perfil para poder obtener donaciones.
PD: Para hacerlo aún más divertido unos compañeros de trabajo y yo hemos creado un equipo y estamos compitiendo para ver quién logra más donaciones, os recuerdo mi perfil: http://mobro.co/4079157
PD2: Basados en las reglas hay varios estilos recomendados por los organizadores, se aceptan recomendaciones ;-)

domingo, 7 de octubre de 2012

Bangkok: la tierra de la perdición

Como ya sabéis el pasado agosto decidí celebrar mi trigésimo cumpleaños regalándome un viaje a Tailandia y Singapur. El viaje fue completito, incluyendo la selva turística de Chiang Mai, la estéril perfección de la ciudad-estado de Singapur, la paradisíaca calma de Koh Phangan y, empezando y terminado el viaje, el caos desmesurado de Bangkok.

Bangkok es una ciudad gigantesca que alberga a más de 8 millones de personas, el equivalente a toda la población de Andalucía. Ante una ciudad de tamañas dimensiones lo primero que uno tiene que dirimir es la cuestión del transporte, para lo cual, debido a los bajos precios, lo mejor es servirse del taxi. Pero cuidado, en Bangkok son todos unos timadores y el proceso ha de llevarse a cabo con detenimiento; por defecto el proceso sucede de la siguiente manera:
  1. El turista levanta la mano para llamar la atención del taxi.
  2. El taxista detiene el vehículo y baja la ventanilla del asiento de pasajero.
  3. La reacción natural del turista es la de acercarse a la ventanilla abierta.
  4. El taxista pregunta el destino (antes incluso de haber subido al taxi).
  5. El turista indica el destino tras lo cual el taxista ofrece un precio desorbitado.
El precio ofrecido por el taxista se puede negociar, pero aún así será siempre un precio exagerado con respecto a estándares locales. La clave está en el paso 3 del proceso anterior: cuando el taxista baje la ventanilla has de ignorarle completamente, abrir la puerta del asiento trasero, entrar y sentarte sin remilgos. Cuando el taxista se gire le dices tu destino y le pides que conecte el taxímetro. Raro es el taxista que se niega llegados a este punto, y al final del trayecto pagarás la mucho más barata tarifa oficial (típico trayecto en taxi entre 1€ y 2€).

Serpiente con cinco cabezas humanas custodiando un templo
Una alternativa a los taxis son los tuk-tuk, unas motocicletas con asientos en la parte trasera. El trayecto es un poco más incómodo y no hay posibilidad de taxímetro, solo negociación, pero es toda una experiencia que recomiendo vivir al menos una vez.


Una vez solucionado la cuestión del desplazamiento, el siguiente paso es decidir adónde se va. Bangkok tiene una oferta cultural relativamente modesta, aunque el Gran Palacio y el templo Wat Arun, situados uno junto al uno, son de visita obligada. Los tejados de oro indican la cercanía del templo a la familia real tailandesa. La omnipresencia de elefantes (algunos de ellos con tres cabezas), dragones, gigantes guerreros y otros seres típicos de la mitología budista son muestra de la historia y cultura locales. El Buda de Esmeralda (que por cierto no es de esmeralda sino de jade) es el maestro de ceremonias, vestido con ropas de oro que el príncipe heredero cambia personalmente con cada estación.

Sin embargo, impresionante como estos complejos religiosos pueden ser, considero que el mejor atractivo de Bangkok reside en todas las vertientes de ocio. Para empezar, los restaurantes: al ser Bangkok tan sumamente barato en comparación con Europa uno puede visitar restaurantes de calidad, con servicio exquisito y delicada música en vivo, pagando lo que uno pagaría por una cena corriente en el viejo continente; eso sí, ¡cuidado con el picante! En Tailandia se come chili como si fueran palomitas... es más, creo que se lo echan a las palomitas.

Tras una buena cena se puede acudir a un buen bar de copas. Y por "buen" me refiero literalmente a uno de película: el Sky Bar en el piso 62 del hotel Sirocco, donde ser rodó gran parte de la película Resacón 2, ¡ahora en Tailandia!. Las vistas sobre todo Bangkok son espectaculares, y la lista de cócteles se merece una buena ronda de reconocimiento.

Ahora bien, si Bangkok es conocida por algo, es por su fiesta desmedida, con epicentro en la calle Khao San. Si hubiera una lista de pecados tras la cual uno se va al infierno sin remedio, en la calle Khao San te podrías ganar el pase en menos de una semana. Masajes a pie de calle, discotecas gratuitas, bares donde los camareros llevan camisetas que dicen "no pedimos carné de identidad"... cuando la fiesta se acaba la gente simplemente sale a la calle, donde los bares siguen sirviendo, y baila al ritmo del mega altavoz portátil que alguien ha instalado en pos del gentío. El clima en Bangkok siempre es cálido, lo que significa que aún en la calle la gente va ligera de ropa, y los más musculitos aprovechan la coyuntura para quitarse la camiseta y lucir tórax. Y ahí estás, en mitad de la calle tras una noche de alcohol y roce de bajofondo, con la camiseta Dios sabe dónde tratando de calmar esa sed que no se cura con agua. Y aparecen las prostitutas, tailandesas entrenadas qué saben qué pie calzan los extranjeros. O tailandeses, que los locales conocen el arte del maquillaje y el relleno hasta el punto de que a plena luz del día te hacen dudar. Y los foráneos caen como moscas, y contentos. Que mañana es otro día y se hace lo mismo que ayer, siete jornadas por semana, beber en los bares de Khao San y darse a la noche como si no hubiera mañana, aunque lo hay y es igual que hoy. Y volver a bailar y a rozarse con locales y visitantes, no le vayan a uno tachar de racista, que al fin y al cabo esto es Bangkok y uno ha venido a lo que ha venido.

Digo.