martes, 8 de diciembre de 2009

La verdad más grande jamás contada

La señorita Princesseta Lledó nos ilustra esta semana en el rincón del lector con una verdad un tanto incómoda (aunque no tanto como la falsa verdad de Gore xD). Es lo que hay...

Un emigrante de Somalia llega a España y es inmediatamente trasladado a Madrid.
En su primer día, decide salir a ver los alrededores de su nueva ciudad.
Andando calle abajo por una de esas del barrio de Lavapiés, para a la
primera persona que ve y le dice: 'Gracias señor español por
permitirme estar en este país donde me han dado piso y comida gratis,
seguro medico y educación gratis, gracias.'
La persona sonríe y le responde: '... ¡lo siento, pero yo soy lituano! '
El somalí continúa calle abajo y encuentra a otro que caminaba en dirección
opuesta, le dice: ' Señor español, gracias por este país tan bello que es España.'
La persona le responde: ' Lo siento, no soy español soy rumano'
El nuevo emigrante continúa su camino y para a la siguiente persona
que ve en la calle, le da la mano y dice: 'Gracias por esta España tan maravillosa'
La persona dándole la mano le dice: 'Muy bien pero yo no soy español, soy marroquí'
El somalí continúa su camino y finalmente vea a una señora bien vestida que
le viene al encuentro y le pregunta: '¿ Es Ud. española?
La mujer sonríe y le dice: 'No, yo soy ecuatoriana'
Extrañado y confuso, el somalí pregunta a la mujer: ' ¿y dónde están los españoles?
La ecuatoriana le mira de arriba abajo con curiosidad y le responde:

' ¡¡¡Espero que currando!, tienen que mantenernos !!!'

Marketing gubernamental

El Gobierno está haciendo de la nueva Ley de Economía Sostenible (aún en proyecto) su buque insignia, la panacea que curará todos los males, la tutía suprema. Siendo una ley que, teóricamente, va a servir de punto de partida de la muy necesitada reforma estructural española, entiendo que se le dé toda la publicidad posible, aunque vería más lógico que esta se iniciara una vez la ley ha sido aprobada por Las Cortes. Sin embargo en La Moncloa parecen andar con prisas, porque hoy ya se anunciaba que se ha creado una nueva página web para hablar del proyecto de ley.

La susodicha página me ha decepcionado (www.economiasostenible.gob.es). Para empezar, el hecho de que se utilice un dominio de tercer nivel basado en el .gob.es refleja una iniciativa claramente gubernamental, cosa que desde mi punto de vista no debería hacerse mientras la ley no sea más que una propuesta de un partido político concreto. Pero peor ha sido el análisis del formato y el contenido de la misma.


Según los expertos en publicidad, el "punto más caliente" de una página se sitúa en el centro de la vista inicial y de ahí hacia la izquierda. Según esta teoría, el punto más destacado de la página de la ley de economía sostenible sería el cuadro interactivo sito en el centro-izquierda de la página (claramente destacado sobre el resto), lo cual debería ser el punto de partida para explicar el proyecto de ley, ya que de eso trata la página. Sin embargo, este cuadro interactivo es un resumen de las diferentes actuaciones del gobierno ante los hitos más identificativos de la crisis financiera, empezando por la escalada del precio del petróleo en otoño de 2007.


Además, el hecho de relatarlo a suerte de "fases" incita a pensar en un proceso conocido y por tanto predecible y controlable, invitando a la conclusión de que el Gobierno siempre supo qué hacer para capear esta galerna financiera. De esta manera, el bullicio en torno al proyecto de Ley de Economía Sostenible nos lleva a visitar una página web creada a priori a tal efecto, pero donde lo primero que vemos es una serie de argumentos en favor de la gestión del Gobierno frente a la crisis.

Los publicistas llaman a esto marketing, el Gobierno difusión, la oposición manipulación y yo... yo no lo llamo, porque creo que esto no tiene ni nombre.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Carteles sin ambigüedades

A veces nos quejamos de que leyes, edictos o prohibiciones en general son demasiado abstractas como para ser comprendidas por el pueblo llano, pero no sé yo si el extremo contrario es una buena idea...


Ché, ¿no tenemos un punto medio?

sábado, 5 de diciembre de 2009

Se crea el Consejo General de Colegios Oficiales de Ingeniería Técnica en Informática

Este sabio Gobierno, que en épocas de crisis nos está mostrando su capacidad de maniobra tomando grandes decisiones cada cual más inteligente que la anterior, nos sale ahora con la mamarrachada del Consejo General de Colegios Oficiales de Ingeniería Técnica en Informática y del Consejo General de Colegios Oficiales de Ingeniería en Informática. Dejando a un lado el hecho de que un anuncio en el BOE incluya errores gramaticales como "los Reales Decreto" (tercer párrafo, quinta línea), el mal de la creación de este consejo empieza por el momento en que se ha hecho.

Según la Ley 2/1974 de Colegios Profesionales se deberá crear un Consejo General cuando existan diversos colegios de ámbito inferior al nacional para una misma profesión; ahora bien, el Colegio de Ingenieros Técnicos en Informática de Asturias se creó en 2001, el mismo año que el de Cataluña. El de Castilla-La Mancha se creó un año después. La condición que establece la Ley de Colegios Profesionales para crear el Consejo General lleva siendo cierta desde hace 8 años, pero nadie en el Gobierno ha parecido darse cuenta hasta ahora... justo cuando deberían tener su atención puesta en otros asuntos.

Pero lo que realmente me enerva de este asunto es que representa aún otro ejemplo de uno de los peores y más arraigados problemas de España: la sobrecoordinación y sobreorganización. En ningún punto del anuncio se específica cuáles son las funciones de este Consejo General, solo que se trata de una nueva entidad jurídica que representará a los diferentes Colegios Autonómicos, que se integrará en el Consejo Asesor de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información y que se relacionará con la Administración General del Estado a través del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (sin perjuicio de poder hacerlo también a través de otro Departamento ministerial en razón de la materia de que se trate)... lo cual en lenguaje plano se traduce por "otra capa más en esa legión de chupópteros que nada hacen salvo vivir bien a costa del contribuyente".

Francamente, lo que necesita España para salir de este embrollo no es un Consejo General de Colegios, lo que necesita es encarar a esa panda de zánganos agarrándolos por los hombres y gritarles a la cara DÉJATE DE MONSERGAS Y HAZ TU PUTO TRABAJO. Asignar responsabilidades no significa meter a más gente en el cotarro, sino asegurarse de que tareas concretas son llevadas a cabo por personas concretas y no por grupos abstractos, y de que cuando estas tareas no se hacen la culpa no viaja de unos a otros, sino que personas concretas son castigadas apropiadamente.

Maldita sea, más de 30 años de democracia y aún no hemos aprendido a llevar un país.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Cine a la española

Nosotros lo vimos venir, sabíamos de ese proyecto que tenía como intención crear un engendro hijo de Chiquito de la Calzada y Leslie Nielsen; hoy, cuatro meses después, se estrena en las pantallas españolas Spanish Movie.

La película parece contar con diversos highlights, no solo el "esperadísimo" dúo Nielsen-de la Calzada. Michelle Jenner es fiel a sí misma e interpreta a un hada del bosque (a ti sí que te daba yo con mi vara mágica). Silvia Abril se planta un culo postizo para caracterizar a la Pe de Vólver. Eduardo Gómez se mete en la piel del español más castizo que ha existido jamás: el estadounidense Viggo Mortensen.

Como este tipo de películas es más propio del cine americano que del español (las películas de Paco Martínez Soria o Andrés Pajares eran parodias de sí mismas) me ha parecido apropiado contar hoy con una canción que destaque las diferencias entre España y el resto del mundo. Con todos ustedes: Mojinos Escozíos.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Los calcetines

¿A quién no le han venido a la cabeza analogías inesperadas inspiradas por musas infrecuentes? Es un momento de creatividad surrealista que casi todos hemos tenido alguna que otra vez, una experiencia como la de Ana:

En esos días en los que el trabajo no te absorbe las neuronas hasta dejarlas exhaustas y la luz que baña mi cara no es la del fluorescente de la oficina, a veces me da por pensar en las cosas curiosas de la vida. Por ejemplo, el otro día abrí el cajón de la ropa interior y descubrí que tenía dos calcetines desparejos. Estos dos calcetines ya tienen un par de años, con lo cual no están en su mejor momento, pero todavía no están para tirar. Y yo, por aprovecharlos, pues “los casé” y me los puse juntos, aunque fueran cada uno de un color. Y me dio por pensar que los calcetines desparejos son como los jubilados viudos que se arrejuntan en las residencias de la 3ª edad: sólo porque sus parejas no hayan resistido el paso del tiempo no quiere decir que ellos tengan que dejar de vivir el tiempo que les queda, verdad??

La ironía es que al poco tiempo fui a buscar una cosa al armario de los remiendos, y ahí encontré los supuestos difuntos calcetines esperando que les cosieran “la patata”, lo cual desmontó por completo mi teoría… Lo que en verdad había pasado es que mientras ellos estaban en el hospital, sus respectivos cónyuges les habían puesto los cuernos con todas las de la ley… C’est la vie!

martes, 1 de diciembre de 2009

Dubái, Abu Dabi y la "técnica Dimon"

Mucho se habla estos días de Dubái tras anunciarse que podría no cumplir con los inversores ante el inminente vencimiento de 3520 millones de dólares de bonos islámicos o sukuks, hecho que supone un antes y un después en su alocada carrera de crecimiento. Estratégicamente situada entre los polos financieros de Londres y Singapur, Dubái ha intentado convertirse, a golpe de talonario y ladrillo, en un foco internacional de finanzas, congresos, convenciones y turismo de lujo.

Hitos como la inauguración del primer hotel de 7 estrellas del mundo, el Burj Al Arab (en cuyo elevado helipuerto Agassi y Federer disputaron un partido de tenis), la construcción de islas artificiales con forma de palmera gigante o de planisferio o la proyección del que iba a ser el primero edificio del mundo en alcanzar el kilómetro de altura deslumbraron al mundo. Celebridades como David Beckham o Brad Pitt se disputaban las extremadamente lujosas villas a la venta, mientras que trabajadores de todo el mundo acudían al emirato a hacer su agosto llegando a engrosar la población extranjera hasta alcanzar nada menos que el 86% del total.

Ahora bien, que Dubái estuviera creando un producto para el resto del mundo no significa que se estuviera abriendo al mundo. Dubái es una tierra árabe gestionada para el disfrute de los árabes y que únicamente entró en contacto con el exterior para hacer negocios. De esta manera, así como los locales disponen de seguridad social, educación y en determinados casos hasta vivienda gratuitas, un extranjero ha de pagar por ello y a precios nada baratos; tal vez por eso aquellos que han vuelto no han tenido reparos en dejarse cuantas deudas tuvieran, abandonando incluso lujosos coches con letras impagadas en el aeropuerto. Ahora que el sueño de Dubái se desmorona, le pone ojitos de gacela a su nación hermana Abu Dabi para que le ayude a salir de este embrollo.

Sin embargo, estos dos hermanos son tan dispares que bien se podría pensar que uno de ellos es adoptado (o bastardo). Así como Dubái impuso sus reglas de manera tajante para el crecimiento desmedido, Abu Dabi creció de manera más pausada y aceptando reglas externas, al menos de manera simbólica. Por poner un ejemplo, el Gran Premio de Abu Dabi de F1 se disputa en el recientemente construido Circuito de Yas Marina, aunque mucho más representativo de la influencia externa resulta la construcción de la isla artificial Saadiyat, que pretende albergar "delegaciones" de emblemáticos museos como el Louvre o el Guggenheim.

Y es llegados a este punto donde creo que Abu Dabi está jugando su baza política. Los 7 emiratos que forman Emiratos Árabes Unidos son en gran medida independientes, aunque para los asuntos comunes existe un Consejo Supremo donde cada emirato cuenta con un voto. Ahora bien, los dos emiratos más poderosos, Abu Dabi (el primero) y Dubái (el segundo) cuentan con poder de veto en el Consejo, y su poder superior es ejercido indirectamente a través de la "tradición" de que el emir de Abu Dabi sea elegido presidente de EAU mientras que el de Dubái sea nombrado Primer Ministro. Dada la naturaleza fuertemente jerárquica y patriarcal de este estado árabe (no hay elecciones ni partidos políticos), no me cuesta imaginarme al emir de Abu Dabi pensando en sobreponerse al de Dubái, destacando en poder dentro de esta liga árabe.

Dubái ha alienado al mundo occidental con su trato despectivo hacia los trabajadores extranjeros y con el riesgo que ha inducido en el capital inversor foráneo, mientas que Abu Dabi ha tendido puentes de entendimiento mediante el intercambio de arte y cultura. Así, es de esperar que, cuando Abu Dabi exija rédito político a cambio de ayudar económicamente a Dubái (como se especula), la comunidad internacional se posicione a favor de Abu Dabi y en contra de Dubái, cambiando la tónica de no interferir en luchas tribales de familias árabes.

Puede que el lector se esté preguntando a estas alturas qué tiene que ver toda esta historia con Jamie Dimon, director ejecutivo de JP Morgan. Bien, lo que tiene que ver es que Abu Dabi se ha servido de la misma técnica que Dimon para hacerse con el control de sus rivales: crear aliados, desarrollar potencial interior sin hacer ruido, y ante el fallo del oponente asestar un único y definitivo golpe. Jaime Dimon, quien consiguió que el banco que dirige mantuviera un balance positivo en el aciago año de 2008 y que está batiendo récords en 2009, es un maniático del recorte presupuestario y del control de riesgo. Su ya emblemática fortress balance sheet (una manera de referirse a unas cuentas fiscales "a prueba de crisis") le pusieron en una posición tal que, mientras sus rivales se derrumbaban, él podía permitirse el lujo de hacer favores en Washington salvando a las entidades Bear Stearns y Washington Mutual y añadiéndolos a su fuerza financiera, reforzando su posición en las áreas de banca de inversión y de banca comercial.

Me gusta este caso, y con esto pongo fin a este prolongado artículo, porque ejemplifica cómo los grandes booms suelen ser mucho ruido y pocas nueces, extravagancias que no ocultan más que tretas para conseguir dinero fácil y que acaban funcionando para pocos y hundiendo a muchos mientras que, por otro lado, el trabajo constante, dedicado y minucioso y, sobre todo, el esfuerzo por mantener los pies en el suelo acaba redundando en premios mucho menos ostentosos, pero más seguros y duraderos. Un brindis por Abu Dabi y otro por Jamie.